viernes, 10 de marzo de 2023

ODA

 


ODA

 

 

No pretendas saber (que es imposible)

cuál fin el cielo a ti y a mí destina,

Leucónoe, ni los números caldeos

consultes, no; que en dulce paz, cualquiera

suerte podrás sufrir. O ya el tonante

muchos inviernos a tu vida otorgue,

o ya postrero fuese el que hoy quebranta

en los peñascos las tirrenas ondas,

tú, si prudente fueres, no rehúyas

los brindis y el placer. Reduce a breve

término tu esperanza. La edad nuestra

mientras hablamos envidiosa corre.

¡Ay! goza del presente, y nunca fíes,

crédula, del futuro incierto día.

 

Leandro Fernández de Moratín

10 de marzo de 1760

 

jueves, 9 de marzo de 2023

EL TRAJE NUEVO

 

EL TRAJE NUEVO

 

 

Voy a vestirme el traje de etiqueta.

Cuidaré mis maneras.

Perfumaré mi aliento –respirando el estiércol tanto tiempo…

 

No. No es correcto. Lo sé,

el presentarme así todos los días.

A mi modo. Rebelde.

Llevando de la mano –igual que las gitanas a la puerta del “metro”-,

palabras mal peinadas. Andrajosas. Desnudas.

Intentaré acordarlas.

Arcangélica música debe lleva el viento

cuando gira:

“Los oros del otoño!, “Las cascadas”, “Los trinos”.

 

Pero no. No podré; ¡estos modales…!

Cuando me sienta estrecha aquí en el alma.

Cuando me pise sin clemencia el Tiempo,

vocearé de nuevo

Escupiré a la rima –la rima es de burgueses

de la cita-, y mis zapatos

llevaré ya en la mano. Iré saltando

libre

de su opresión.

Y de verdad lo siento. Debe ser tan hermoso,

con paternal orgullo,

pasear entre gentes –satisfechas

del todo- almidonadas frases

con puntilla

y lazos

de colores vistosos…

 

Elvira Lacaci

9 de marzo de 1916

miércoles, 8 de marzo de 2023

A UNAS ANSIAS AMOROSAS

 


 A UNAS ANSIAS AMOROSAS

 

Pues no puedo callar

ni hablar tampoco puedo,

entre callar y hablar

desahogarme intento.

 

Y callando lo más

y diciendo lo menos,

podré cumplir en parte

con estos dos afectos.

 

Yo me abraso de amores,

sin duda yo me quemo,

que me ha llegado así

un infinito fuego.

 

De cerca pudo herirme

si bien estaba lejos,

y en calor tan activo

se deshizo mi hielo.

 

Es el amante mío

fino por todo extremo, y

 agora, por mi dicha,

ha dado en estar tierno.

 

Causan efectos tales

sus regalos del cielo,

que cuando me da vida,

me la quite deseo.

 

Yo no entiendo sus obras

y sólo decir puedo

que con razón le llaman

artífice de enredos.

 

No sabré encarecer

lo mucho que padezco

ni lo mucho que gozo,

todo en un mismo tiempo.

 

Para matar de amores

y hacer otros excesos,

sus gracias sólo bastan,

que es hermoso y discreto,

 

liberal y apacible,

caricioso y risueño,

y también le hace gracia

un poquito de ceño.

 

Este se quita al punto

en un abrazo estrecho,

y queda serenado

todo el hermoso cielo.

 

No pudiera decir,

si el tiempo fuera eterno,

cuánto sé de su amor

y lo que yo le quiero.

 

Vivo con imposibles,

porque un amor inmenso

para amarte, bien mío,

quisiera por lo menos.

 

Tú eres, dulce Señor

y regalado dueño,

a quien me dio el amor

por excesivo precio.

 

Naciste para mí,

moriste en un madero,

quedaste en comida 

de gustos verdaderos.

 

Este fue el non plus ultra

de tu poder inmenso;

pudo llegar aquí

de tu amor el exceso.

 

Más no pudo pasar

ni hacer mayor empeño,

que en fineza tan grande

echaste todo el resto.

 

¿Cómo no me deshago

en agradecimiento

comiendo tantas veces

este manjar del cielo?

 

Sin duda este bocado,

de bien y gloria lleno,

me hechiza y enamora

y hace perder el seso.

 

Y mientras más le como,

más apetito tengo,

que aunque me sacia el alma

la aviva por extremo.

 

¡Qué enamorado estabas,

querido por quien muero,

cuando, por obligarme,

te diste todo entero!

 

¡Qué engañados que viven

los miserables necios,

que apartados de ti,

piensan vivir contentos!

 

¿Quién les comunicara

la dulzura que siento

y el deleite que gozo

teniéndote en mi pecho?

 

Mi bien, porque te

amaran,

te diera cuanto tengo

de tus dulces regalos,

y pasara sin ellos.

 

¡Oh si pudiera yo,

a costa de tormentos,

hacer que te sirvieran

cuantos te ofenden

ciegos!

 

¡Oh si también pudiera,

con abrasado celo,

dar una voz terrible

en todo el universo

 

diciendo: amad a Dios,

mirad que él solo es

bueno,

él solo satisface

y da consuelo entero!

 

¿Qué utilidad sacáis

de tan viles empleos

que os llevan tan aprisa

a un precipicio eterno?

 

Felicidad infame

son vuestros pasatiempos,

y gloria imaginada

que conduce al infierno.

 

Volved, Señor piadoso,

esos ojos serenos,

y a tanta ingratitud

no castiguéis severo, 

 

que esta mía mayor

con razón considero,

pues que debiendo más,

os pago tanto menos.

 

Pero volviendo ya

a tratar del incendio

que causa en mí tu amor,

se templará este afecto.

 

¿Sabes que me imagino,

y aun lo atengo por cierto,

que estás flechando el

arco

cuando dices requiebros?

 

Presumo que saetas

arrojas a mi pecho

cuando con tus caricias

se derrite de tierno.

 

Acaba de enfermarme

o matarme, te ruego,

pues el morir de amor

es sólo mi remedio.

 

Y en tanto, vida mía,

que tanto bien merezco,

no dejes de aliviarme

con avivar el fuego.

 

¡Oh  si creciera tanto

la llama de este incendio

que abrasara en tu amor

a todo el mundo luego!

 

¡Oh si viesen mis ojos

que con afecto tierno

te amasen cuantos viven

en este vil destierro!

 

No quiero que me des

otra gloria ni premio

sino ver que te busquen

y aspiren a tu reino.

 

Marcela de San Félix

8 de marzo de 1605

LA INQUIETUD FUGAZ

 


LA INQUIETUD FUGAZ

 

 

He mordido manzanas y he besado tus labios.

Me he abrazado a los pinos olorosos y negros.

Hundí, inquieta, mis manos en el agua que corre.

He huroneado en la selva milenaria de cedros

que cruza la pradera como una serpie grave,

y he corrido por todos los pedrosos caminos

que ciñen como fajas la ventruda montaña.

 

¡Oh amado, no te irrites por mi inquietud sin tregua!

¡Oh amado, no me riñas porque cante y me ría!

Ha de llegar un día en que he de estarme quieta,

¡ay, por siempre, por siempre!

Con las manos cruzadas y apagados los ojos;

con los oídos sordos y con la boca muda,

y los pies andariegos en reposo perpetuo

sobre la tierra negra.

¡Y estará roto el vaso de cristal de mi risa

en la grieta obstinada de mis labios cerrados!

 

Entonces, aunque digas: -¡Canta!, no volveré a cantar.

Me iré desmenuzando en quietud y en silencio

bajo la tierra negra,

mientras encima mío se oirá zumbar la vida

como una abeja ebria.

 

¡Oh, déjame que guste el dulzor del momento

fugitivo e inquieto!

 

¡Oh, deja que la rosa desnuda de mi boca

se te oprima a los labios!

 

Después será ceniza sobre la tierra negra.

 

Juana de Ibarbourou

8 de marzo de 1892

 

martes, 7 de marzo de 2023

LUCHO EN LOS DESVELOS

 


LUCHO EN LOS DESVELOS

 

 

Desconozco la medida de las cosas.

Lucho en los desvelos.

Busco un cielo para vivir contigo y aunque lo imagino

posible, olvido.

¡Si encontrara los minutos que duran!

Después de la victoria, deshaciendo malas intenciones.

Amor querido, si alguien imaginara que soy tu cómplice.

Fruto prohibido nuestra vida y, sin embargo, fue

previamente elegido.

Las princesas siempre se bañaron solas.

Se apresura mi pulso al encontrarte y flotan desnudas

a mi vista

todas las geografías, los viajes que haría, porqué no,

contigo.

¡Qué gran silencio esconden las palabras!

Las miradas de arcángeles y fantasmas adivinan mis

pasos y parecen conocer mi ruta ya marcada antes.

¡Oh terquedad lenta de la prisa!

Ella es soberana, sultana desvariada por toda lejanía.

Acaricia sus penumbras y el impulso creador la alcanza.

No dejes tus mejores sueños en un cofre abierto al

enemigo.

 

Lucía Serrano

Cuadro: "Chez le pere" de Edouard Manet

lunes, 6 de marzo de 2023

SI HAS DE AMARME QUE SEA SOLAMENTE...

 

SI HAS DE AMARME QUE SEA SOLAMENTE…

 

 

Si has de amarme que sea solamente

por amor de mi amor. No digas nunca

que es por mi aspecto, mi sonrisa, el modo

de hablar o por un rasgo de carácter

 

que concuerda contigo o que aquel día

hizo que nos sintiéramos felices…

Porque, amor mío, todas estas cosas

pueden cambiar, y hasta el amor se muere.

 

No me quieras tampoco por las lágrimas

que compasivo enjugas en mi rostro…

¡Porque puedo olvidarme de llorar

 

gracias a ti, y así perder tu amor!

Por amor de mi amor quiero que me ames,

para que dure amor eternamente.

 

Elisabeth Barrett

6 de marzo de 1806

domingo, 5 de marzo de 2023

SIN PALABRAS

 


SIN PALABRAS

 

 

Yo inventé un árbol grande,

más grande que un hombre,

más grande que una casa,

más grande que una última esperanza.

 

Me quedé con él años y años

bajo su sombra

esperando que me hablara.

Le cantaba canciones,

lo abrazaba,

le rascaba su rugosa corteza

entretejida de helechos,

mi risa  reventaba flores en sus ramas,

y a cada gesto mío le creían hojas,

le brotaban frutas…

Era mío como nunca nada ha sido mío,

pero no me hablaba.

Yo vivía pendiente de sus ruidos,

oyendo su suave aleteo de mariposa,

su crujido de animal de la selva

y soñaba su voz como un hermoso canto,

pero no me hablaba.

 

Noches enteras lloré a sus pies,

apretujada entre sus raíces,

sintiendo sus brazos sobre mí,

viéndolo erguido sobre mí,

sabiendo que me estaba pensando,

pero no me hablaba…

 

Aprendí a cantar como pájaro

a encenderme como luciérnaga,

a relinchar como caballo.

A veces me enfurecía y hacía que se le cayeran

          todas las hojas,

lo dejaba desnudo y avergonzado

ante los guanacastes,

esperando que –tal vez—entendería por mal,

como algunos hombres, pero nada.

 

Aprendí tantas cosas para poder hablarle,

me desnudé de tantas otras necesidades

que olvidé hasta cómo me llamaba,

olvidé de dónde venía,

olvidé a qué especie de animal pertenecía

y quedé muda y siempreverde

--esperanzada—

entre sus ramas.

 

Gioconda Belli

Cuadro: "Campos de primavera" de Claude Monet

 

 

viernes, 3 de marzo de 2023

NUNCA ELEGÍ LOS PASOS DE MI VIDA

 


NUNCA ELEGÍ LOS PASOS DE MI VIDA

 

 

Hoy lejanías deseadas, despertaron las ansias por hacerlo todo

otra vez.

Hoy lo sé, pretendo alcanzar la oscuridad de la idea.

Escucho perfumados aires sobre la colina y yo misma me

sorprendo pensando en los milagros.

Un lenguaje secreto, arma cosmogonías que se repiten siempre

idénticas.

Nunca elegí los pasos de mi vida.

Mi nombre entre las sombras de la noche, es ancestral.

Las horas que pasan, van dejándome órdenes y enseñanzas.

Aventuras de una sangre desvelada en las orillas, hacen que

siempre sueñe.

Después caballos del aire deciden mi partida y yo desaparezco.

Hoy, no hubo lluvia para ahogar tanta sed.

Miro el tiempo del reloj y vuelo para alcanzar mis pasos.

Heredera legítima, no deseo ostentar la verdad de la

magnificencia.

Esta vez me quedaré a vivir aquí y viviré todos los sueños.

 

Lucía Serrano

Cuadro: "La cometa" de Fancisco de Goya

jueves, 2 de marzo de 2023

TE AMO

 

TE AMO



 Te amo escondida en nuestra pasión por los secretos.

Te amo terrible, alucinando un día tenerte todo para mí.

Te amo exaltada por tus brillos que se escapan en cualquier

dirección, y tengo miedo.

Te amo amor, te amo, ni el odio ni la sed te alejan de mi lado.

Te amo amor, te amo, y es tan lejos el más allá, que esta vez no

he podido escribirlo.

Te amor en esta soledad, donde tu cuerpo entero está a mi lado,

donde ya no te extraño.

Donde ningún temor se une a mi futuro, juntos vencemos a la

muerte.

Te amo rey de mi corazón y  no diré nada a nadie.

No dejaré que los hambrientos desciendan confundidos hasta

nosotros.

Te amo amor, te amo, y es tan fugaz el tiempo que te espera a

mi lado, que vence enamorado todas las distancias.

Te amo amor, te amo, y hoy he decidido atormentada por la

verdad, seguir amándote.

Fuegos ausentes, desconocen la intención del vuelo que nos une.

Te amo amor, te amo, y audaz ante el secreto, decido quedarme

quieta como una piedra antigua y esperar mil veces más tus

palabras de amor, entre invisibles lágrimas, a mi lado.

 

Lucía Serrano

Cuadro: "La siesta" de Van Gogh

miércoles, 1 de marzo de 2023

AÚN TE AGUARDO

 


AÚN TE AGUARDO

 

 

¡Oh madrugadas sin amantes y sin embargo amadas!

Yo sé bien que las pasiones enturbian el alma del Poeta.

Este profundo instinto de subir me hace buscarte y, si no

te encuentro, mis ansias serán el furor de las promesas

distantes.

 

Yo sé bien que nuestro cáliz no tiene mártires.

Y si el amor me engaña, declararé al suicidio una de las

bellas artes.

 

Es la fiebre del guerrero la que fortifica mi espíritu.

Sublime, la bestia sigue aguardando los pasos del poeta.

El señor del castillo maneja las espadas y está atento.

Lancelot es rescatado por la nave luminosa.

¡Oh señor, que la ambición principal no se eleve alta!

No extraño nada, todo vive a mi alrededor.

No estoy al lado de nadie, aún te aguardo.

 

Lucía Serrano

Cuadro: "Mañana en Carolina del Sur" de Edward Hopper