domingo, 28 de diciembre de 2025

MAS NO SUPIERON NUNCA

 


MAS NO SUPIERON NUNCA…

 

Mas no supieron nunca

que nos amamos,

y la fuente que llora

solitaria en la sombra

nunca vio reflejarse nuestra dicha

en la dulzura inmóvil de sus ondas.

 

La galería sueña con sus viejos retratos

en marcos de oro, y con sus paisajes

de monterías invernales,

donde hay un dulce ciervo que brama porque un perro

hinca furiosamente los colmillos

en sus ijares espumosos,

pero la galería que duerme desde el tiempo

de aquellas cacerías en la Sierra

nunca supo que nos amamos.

 

El comedor se alumbra con los pámpanos

de la parra que escala los balcones.

Se perfuma en un hálito de fruteros repletos

de fresas, de manzanas y de peras,

y el viejo aparador de caoba se yergue

en la severidad de hace cien años,

mas nunca supo, envuelto en el vaho otoñal,

que nos amamos.

 

Subíamos  riendo la escalera

hasta llegar al palomar todo blanco.

El patio parecíanos entonces algo triste.

Los rayos en las vagas madreselvas

diríanse un enjambre de irritadas abejas.

El olor del invierno persistía

en los abandonados corredores.

 

La sombra de las hojas se movía en los muebles

enfundados del gran comedor solitario.

Bajo aquel cielo azul de primavera,

en aquel palomar completamente blanco,

solos, entre aleteos y arrullos de palomas,

desnudos y tendidos sobre el sol nos amamos.

 

Ricardo Molina

28 de diciembre de 1916

Puente Genil (Córdoba)

viernes, 26 de diciembre de 2025

NOSTALGIA DE LO PRESENTE

 


NOSTALGIA DE LO PRESENTE

 

Suspiro por las cosas presentísimas,

y no por las que están en lontananza:

por tu amor que me cerca,

tu vida que me abraza,

por la escondida esencia

que por todos mis átomos me embriaga.

 

Suspiro por el fuego que secreta-

mente consume mi alma,

por la sutil presencia

que el hondo abismo de mi ser alcanza,

sin que fuerza del cielo ni la tierra

pudiesen disiparla.

 

Nostalgia de lo más presente…, angustia

de no poder captar la luz cercana;

inmenso anhelo del abrazo mismo

que ya va taladrando las entrañas.

 

¡Oh miserable angustia de buscar lo presente

y morirse de sed mientras los labios

tocan la faz del agua!

 

Amor, la tierra dulce

ya me va pareciendo tan liviana,

que se desprende de los ojos mudos

desnuda de color y resonancia,

y no encuentra el sentido

línea donde posarse la mirada…

La tierra, amor, la tierra

se ha tomado hace mucho tan liviana,

que sola se desprende de los ojos

hacia un tedioso abismo en la distancia.  

 

Ya los cambiantes lagos de mi pueblo,

las ágiles montañas,

los gloriosos crepúsculos ardientes,

la música olvidada,

el arrullo de aquellos senderillos,

no tienen resonancia,

ni hay dulce faz sobre la faz del mundo

que haga temblar el alma de mi alma.

 

Una sola presencia es la que anhelo,

y la poseo todas enmismismada;

un solo amor, y es mío;

un abrazo, y en él estoy atada!

Y en el sentido frío

y el corazón de hielo, se dilata

un mundo desprovisto de sentido,

de luz, color y forma…; y en el alma,

otro desierto helado

donde estás tú…, bajo mi vida exhausta,

que sostienes y alientas,

que iluminas y abrazas,

y angustias con anhelos imposibles,

y que no te conoce… y que te ama!

 

Concha Urquiza

24 de diciembre de 1910

Morelia – México

martes, 23 de diciembre de 2025

¡OH TRISTE COCHE VIEJO, QUE EN MI MEMORIA RUEDAS!

 


¡OH TRISTE COCHE VIEJO, QUE EN MI MEMORIA RUEDAS!

 

¡Oh triste coche viejo, que en mi memoria ruedas!

¡Pueblo, que en un recodo de mi alma te pierdes!

¡Lágrima grande y pura, lucero que te quedas,

temblando en la colina, sobre los campos verdes!

 

Verde el cielo profundo, despertaba el camino,

fresco y fragante del encanto de la hora;

cantaba un ruiseñor despierto, y el molino

rumiaba un son eterno, rosa frente a la aurora.

 

-Y en el alma, un recuerdo, una lágrima, una

mano alzando un visillo blanco al pasar un coche…

la calle de la víspera, azul bajo la luna

solitaria,  los besos de la última noche

 

¡Oh triste coche viejo, que en mi memoria ruedas!

¡Pueblo, que en un recodo de mi alma te pierdes!

¡Lágrima grande y pura, lucero que te quedas,

temblando, en la colina, sobre los campos verdes!

 

Juan Ramón Jiménez

23 de diciembre de 1881

Moguer (Huelva)

 

lunes, 22 de diciembre de 2025

SIEMPRE A TI

 


SIEMPRE A TI

 

A ti, tan sólo a ti, canta mi lira:

ahogar quiero la voz de mi garganta,

peor es en vano, que por ti suspira,

y trémula de amor tu nombre canta.

 

Perdona, sí, mi sueño y mi delirio;

perdona tanto amor, tanta ternura;

mi alma expira en los brazos del martirio

y canta, como el cisne, su amargura.

 

Bien sé que tú no escuchas mis querellas,

bien sé que tú a mi amor llamas quimeras,

y con tus plantas inclemente huellas

la casta flor de mi pasión primera.

 

Comprendo que tu amor que tanto anhelo

es sueño de mi loca fantasía,

porque nunca el gusano llega al cielo,

nunca se une la noche con el día.

 

Yo sé que la desgracia me acompaña

y sé que tu existencia es de ventura;

ninguna nube tu horizonte empaña

y yo bebo la hiel de la amargura.

 

Mas, ¿qué quieres que haga, dicha mía,

si el triste corazón nunca te olvida,

si en ti piensa mi loca fantasía

y enlazada a la tuya está mi vida?

 

¡La voluntad!... ¡Palabra mentirosa!

¡Quimérico poder del albedrío!

Yo siento que me impulsa poderosa

la mano helada del destino impío.

 

Si mientras lucho más por olvidarte

crece más de mi amor al ansia fuerte!

¡Si aunque yo no lo quiera he de adorarte!

¡Si te he de amar, mi bien, hasta la muerte!

 

El llanto amargo que por ti derramo

crece de mi amor el vivo fuego.

Mientras más me desprecias, más te amo;

mientras más me desdeñas, más te ruego.

 

Bien sé que con mi amor te causo enojos,

sé también, que tú nunca has de quererme,

y que jamás tus celestiales ojos

amorosos y tiernos han de verme.

 

Mas no por eso de mi amor la llama

se extingue como chispa pasajera,

de tu desdén el rayo más la inflama

y se convierte en espantosa hoguera.

 

Que no es mi amor ligero sentimiento

que dura sólo lo que dura un día,

la esencia es de mi propio pensamiento

y el ambiente vital del alma mía.

 

¡Si pudiera olvidarte! ¡Si pudiera

borrar del pensamiento tu memoria,

ha largo tiempo que arrancado hubiera

la página más triste de mi historia!

 

¡Mas no!... Si yo jamás quiero olvidarte,

aunque me cause tu desdén dolores!

¡Yo siempre quiero con locura amarte,

y morir cuando mueran mis amores!

 

Yo no quiero las sombras del olvido

del alma que muere fúnebre sudario;

por más que el corazón solloce herido,

quiero tocar la cumbre del calvario.

 

Despréciame; aborrece, si lo quieres,

este amor que encendiste, vida mía,

el triste corazón que siempre hieres

morirá bendiciendo su agonía.

 

Por eso siempre a ti vuela mi acento,

por eso el alma con amor te nombra;

quiero regar tus huellas con mi llanto,

y quiero darte mi alma por alfombra.

 

Manuel Gutiérrez Nájera

22 de diciembre de 1859

Ciudad de México - México

YO QUISIERA TENER LAS VOCES

 


YO QUISIERA TENER LAS VOCES

 

Yo quisiera tener las voces

las que sirven para decir amor.

La voz de la madre que desde la ventana

¡adiós! Dice al hijo que se va al mar.

--Y la voz de la madre, que desde la puerta,

¡bienvenido seas! Dice al hijo que viene del mar—

Y también al hombre, o al amante.

Para decir amor tiene que haber voces como de bosque

o de río en cascada, y aun otras

suaves como una piel suave.

La voz de Francisco para decir amor a toda cosa

y voces de amor carnal, casi suspiros.

Y al final, cuando tuviera todas las voces,

--¡adiós, enamorada mía, que vas a mondar

arroz a las lagunas; adiós, dama de Duino

que lloras lágrimas de oro y encaje de Venecia!—

al final, digo, ser dueño de esa voz secreta

que solamente un oído escuche,

que viene como viene la noche,

sin saber de donde

poniéndose su blusa de estrellas.

 

Álvaro Cunqueiro

22 de diciembre de 1911

sábado, 20 de diciembre de 2025

¿QUÉ SE AMA CUANDO SE AMA?

 

¿QUÉ SE AMA CUANDO SE AMA?

 

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida

o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué

es eso: ¿amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,

o este sol colorado que es mi sangre furiosa

cuando entro en ella hasta las últimas raíces?

 

¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer

ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,

repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces

de eternidad visible?

 

Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra

de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar

trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,

a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

 

Gonzalo Rojas

20 de diciembre de 1916

Lebu – Chile

 

jueves, 18 de diciembre de 2025

EL AMOR Y LA SANGRE

 


EL AMOR Y LA SANGRE

“Borradle. Labraremos la paz, la paz, la paz,

a fuerza de caricias, a puñetazos puros…”

Blas de Otero

 

 

El amor sube por la sangre. Quema

la ortiga del recuerdo y reconquista

el ancho campo abierto, la ceniza

fundadora, que la brasa sostiene.

 

El amor es herencia de la sangre,

como el odio, su amante, y se mantienen

íntimos, besándose, nutriéndose

de sus dobles sustancias transmitidas.

 

Nada podrá arrancarles de su abrazo:

La espada, el hielo, el tiempo, con sus filos

mezclarán sangres, que, lluviosamente,

germinarán odios, amor o nuevas sangres.

 

¿Cómo decir:

--“Aquellos, que nunca conocieron

la sangre derramada, que separen

el odio del amor y reconstruyan

las viejas catedrales de la dicha…”

 

¿”Aquellos”?, ¿son acaso otros que los murientes

trasvasados, hechos de sangre antigua?

No es posible lavarse el alma ni las manos

cuando fluye hacia ellas sangre y olor a sangre.

 

Si ha de hacerse el amor, será con sangre

trepadora, quemante, conocida,

pura sangre del odio, amante impávido

que el amor fecundiza.

 

Si ha de hacerse la paz…

 

--¡Callad, campanas!,

¡Ved la tierra, la tierra, que resume

su tempero sangriento y le convierte

en paz, en paz, a puñetazos puros…!

 

Victoriano Crémer

18 de diciembre de 1906

Burgos

martes, 16 de diciembre de 2025

RETORNOS DEL AMOR EN LA NOCHE TRISTE

 


RETORNOS DEL AMOR EN LA NOCHE TRISTE

 

Ven, amor mío, ven, en esta noche

sola y triste de Italia. Son tus hombros

fuertes y bellos los que necesito.

Son tus preciosos brazos, la largura

maciza de tus muslos y ese arranque

de pierna, esa compacta

línea que te rodea y te suspende,

dichoso mar, abierta playa mía.

¿Cómo decirte, amor, en esta noche

solitaria de Génova, escuchando

el corazón azul del oleaje,

que eres tú la que vienes por la espuma?

Bésame, amor, en esta noche triste.

Te diré las palabras que mis labios,

de tanto amor, mi amor, no se atrevieron.

Amor mío, amor mío, es tu cabeza

de oro tendido junto a mí, su ardiente

bosque largo de otoño quien me escucha.

Óyeme que te llamo. Vida mía,

sí, vida mía, vida mía sola.

¿De quién más, de quién más si solamente

puedo ser yo quien cante a tus oídos:

vida, vida, mi vida, vida mía?

¿Qué soy sin ti, mi amor? dime qué fuera

sin ese fuerte y dulce muro blando

que me da luz cuando me da la sombra,

sueño, cuando se escapa de mis ojos.

Yo no puedo dormir. ¡Cuántas auroras,

oscura, braceando en las tinieblas,

sin encontrarte, amor! ¡Cuántos amargos

golpes de sal, sin ti, contra mi boca!

¿Dónde estás? ¿Dónde estás? Dime, amor mío.

¿Me escuchas? ¿No me sientes

llegar como una lágrima llamándote,

por encima del mar, en esta noche?

 

Rafael Alberti

16 de diciembre de 1902

Puerto de Santa María (Cádiz)

lunes, 15 de diciembre de 2025

PUEBLO

 


PUEBLO

 

Pero ¿qué son las armas: qué pueden, quién ha dicho?

Signo de cobardía son: las armas mejores

aquellas que contienen el proyectil de hueso

son. Mírate las manos.

 

Las ametralladoras, los aeroplanos, pueblo:

todos los armamentos son nada colocados

delante de la terca bravura que resopla

en tu esqueleto fijo.

 

Porque un cañón no puede lo que pueden diez dedos:

porque le falta el fuego que en los brazos dispara

un corazón que viene distribuyendo chorros

hasta grabar un hombre.

 

Poco valen las armas que la sangre no nutre

ante un pueblo de pómulos noblemente dispuestos,

poco valen las armas: les falta voz y frente,

les sobra estruendo y humo.

 

Poco podrán las armas: les falta corazón.

Separarán de pronto dos cuerpos abrazados,

pero los cuatro brazos avanzarán buscándose

enamoradamente.

 

Arrasarán un hombre, desclavarán de un vientre

un niño todo lleno de provenir y sombra,

pero, tras los pedazos y la explosión, la madre

seguirá siendo madre.

 

Pueblo, chorro que quieren cegar, estrangular,

y salta ante las armas más alto, más potente:

no te estrangularán porque les faltan dedos,

porque te  basta sangre.

 

Las armas son un signo de impotencia: los hombres

se defienden y vencen con el hueso ante todo.

Mirad estas palabras donde me ahondo y dejo

fósforo emocionado.

 

Un hombre desarmado siempre es un firme bloque:

sabe que no es estéril su firmeza, y resiste.

Y los pueblos se salvan por la fuerza que sopla desde

todos sus muertos.


Miguel Hernández

Cuadro: "La gallinita ciega" de Francisco de Goya

domingo, 14 de diciembre de 2025

CON QUÉ DOLOR, Y VÁLGAME SER FRANCO...

 

CON QUÉ DOLOR, Y VÁLGAME SER FRANCO…

 

¡Con qué dolor, y válgame ser franco,

trazo los versos que a mi lado impetras!

Esta cuartilla de papel en blanco

me parece una lápida sin letras.

 

Tristísimo recuerdo me acongoja

y pienso, visionario como un zafio,

que escribo, no una endecha en una hoja,

sino sobre un sepulcro un epitafio.

 

No extrañes, no, que mi razón sucumba

a esta ilusión que envuelve algo de cierto

porque, ay, tu corazón es una tumba

desde el instante en que tu amor fue un muerto.

 

¡Tu amor! ve el mío que cual ámbar de oro

paréceme que nunca se consume,

que ni siquiera sufre deterioro

aunque despida sin cesar perfume.

 

Mas ¿a dónde me lleva mi extravío?

Perdona a mi amargura ese reproche.

Por ti puedo decir como el judío:

¡un ángel ha pasado por mi noche!

 

Por ti en el molde general no cupe;

quise ovaciones, codicié oropeles

y en la tribuna y con la lira supe

ganar aplausos y obtener laureles.

 

Después… ¡mi gloria huyó con mi ventura

y, como nube tenebrosa, el duelo

ha cerrado en mi alma la abertura

que daba grande y esplendente al cielo!

 

Adiós. Dejo a tus plantas un gemido

y retorno a la sombra más espesa

pues vuelvo a la que reina en el olvido,

y no hay otra tan negra como ésa.

 

Salvador Díaz Mirón

14 de diciembre de 1853

Veracruz - México

sábado, 13 de diciembre de 2025

MOTIVOS GALANTES

 


MOTIVOS GALANTES

 

Y RESPONDIÓ LA LUNA

 

El jardín exquisito y pagano,

cobijó tu graciosa silueta;

el ocaso, doliente y lejano,

te enmarcaba en su cromo violeta.

 

El otoño amarillo, tu hermano,

te rezaba una loa secreta…

Te acogiste, temblando, a mi mano,

y a la luna mirabas, inquieta.

 

-¿Si la luna estará enamorada?

La pregunta me fue susurrada

por tus labios ardientes y rojos.

 

- ¡Si la luna estará enamorada!

Y la luna en respuesta callada

largamente besaba tus ojos…


Lucía Sánchez Saornil

13 de diciembre de 1895

Madrid

viernes, 12 de diciembre de 2025

¡CUÁL TE ADORO!

 


¡CUÁL TE ADORO!

 

¡Oh, cuál de adoro! Con la luz del día

tu nombre invoco apasionada y triste,

y cuando el cielo en sombras se reviste

aun te llama exaltada el alma mía.

 

Tú eres el tiempo que mis oras guía,

tú eres la idea que a mi mente asiste,

porque en ti se concentra cuanto existe,

mi pasión, mi esperanza, mi poesía.

 

No hay canto que igualar pueda a tu acento

cuando tu amor me cuentas y deliras

revelando la fe de tu contento;

 

tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,

y quisiera exhalar mi último aliento

abrasada en el aire que respiras.

 

Carolina Coronado

12 de diciembre de 1820

Almendralejo (Badajoz)

 

jueves, 11 de diciembre de 2025

LA BALADA DEL AMOR TARDÍO

LA BALADA DEL AMOR TARDÍO

 

Amor que llegas tarde,

tráeme al menos la paz:

Amor de atardecer, ¿por qué extraviado

camino llegas a mi soledad?

 

Amor que me has buscado sin buscarte,

no sé qué vale más:

la palabra que vas a decirme

o la que yo no digo ya…

 

Amor… ¿No sientes frío? Soy la luna:

tengo la muerte blanca y la verdad

lejana… -No me des tus rosas frescas;

soy grave para rosas. Dame el mar…

 

Amor que llegas tarde, no me viste

ayer cuando cantaba en el trigal…

Amor de mi silencio y mi cansancio,

hoy no me hagas llorar.

 

Dulce María Loynaz

10 de diciembre de 1902

La Habana - Cuba


miércoles, 10 de diciembre de 2025

PODRÍA ESTAR MÁS SOLA SIN MI SOLEDAD...



PODRÍA ESTAR MÁS SOLA SIN MI SOLEDAD…

 

Podría estar más sola sin mi soledad,

tan habituada estoy a mi destino,

tal vez la otra paz,

podría interrumpir la oscuridad

y llenar el pequeño cuarto,

demasiado exiguo en su medida

para contener el sacramento de él,

 

no estoy habituada a la esperanza,

podría entrometerse en su dulce ostentación,

violar el lugar ordenado para el sufrimiento,

 

sería más fácil fallecer con la tierra a la vista,

que conquistar mi azul península,

perecer de deleite.

 

Emily Dickinson

10 de diciembre de 1830

Amherst – Massachusetts EEUU

 


martes, 9 de diciembre de 2025

CONTRA TODA ESPERANZA

 


CONTRA TODA ESPERANZA

 

En estos días

en que el mundo temiendo la entropía

se dobla sobre sí mismo,

es cada vez más ardua la tarea

de pregonar anuncios optimistas.

 

No hay evidencias que soporten

la esperanza de vientos

errumbándonos hacia ignotos continentes plenos de

       verdor

o de palabras que acierten y nos expliquen los mutuos

       agravios.

Al contrario: el tiempo acumula pruebas contra las

posibilidades del equilibrio.

 

Hay cientos de seres pereciendo

mientras otros asisten impávidos a sus agonías

--espectadores en mullidas butacas

pulsando botones--.

Una sociedad de voyeurs

bendice su abundancia.

            --Los muchachitos en el centro comercial

            disparan y acumulan puntos destruyendo enemigos

                 imaginarios.

            Técnicas sofisticadas recrean masacres en salas de

                 cine

            de innumerables pantallas.

En medio de la avidez

hombres y mueres resuelven la certidumbre de su

            muerte inevitable

dando la espalda al destino común,

aferrándose a una minúscula y transitoria felicidad.

 

Llueven los hombrecitos con los paraguas, como en el

       cuadro de Magritte.

Cada quien tapándose como puede del sol abrasador.

Cada quien imaginando que sobrevive

y que está de más soñar en voz alta.

 

Poeta dentro de mi soledad. Testiga de este mundo soez,

      me arrastro

con mis alas pesadas hacia la cumbre desde donde me

      lanzaré

como Ícaro, una y otra vez,

porque quizás

porque tal vez

porque no me resigno.

 

Gioconda Belli

9 de diciembre de 1948

Managua (Nicaragua)

Cuadro: "La alegría de vivir" de Matisse

domingo, 7 de diciembre de 2025

DESCARRILAMIENTO

 


DESCARRILAMIENTO

 

Nos hemos despertado,

la máquina hecha añicos,

disparados miles de kilómetros,

con este malestar de madrugada

en un campo sin árboles

entre pavesas frías,

magullados los huesos

y seco el paladar.

 

¿Cómo pudo ocurrir el descarrilamiento?

Ahora mismo, hace un rato,

ya no se si te acuerdas,

íbamos por el campo

en un tren rojo

de pitidos triunfales

y el aire se metía por todas las ventanas.

 

Ahora mismo, hace un rato,

deja que te lo cuente,

tuvimos en las manos

palancas, manivelas y clavijas

de una locomotora que inventábamos

casi sin darnos cuenta.

Éramos fogoneros, viajeros, revisores

en aquel gran tinglado fulminante

solamente habitado por nosotros.

 

“¿Te parece –te dije— a doscientos por hora?”

Y tú manipulabas allí gesticulando

a la luz de las chispas que nacían.

 

Nos hemos despertado

entre pavesas frías,

magullados los huesos

y seco el paladar

en un paisaje inhóspito.

 

¿Cómo pudo ocurrir el descarrilamiento?

 

Carmen Martín Gaite

 

lunes, 1 de diciembre de 2025

DÉJATE VIVIR

 


DÉJATE VIVIR

 

Déjate de imperialismos atómicos

no des la espalda y piérdete en lo que celebra

en lo que ordena y da forma

a la arcilla del muro que se alista sin contemplaciones.

No temas a las encrucijadas

a ser alguien más que una huida del silencio.

Déjate de sofismas y hollines en los mohines de la tierra,

de lo que ahora brilla y que fue tenue alguna vez

de la luz que sufre tras la lámpara

del rubor clandestino y el soporte en la luna llena.

Déjate vivir, déjate de ser lo que buscas

de lo menguante y lo creciente

de acortar distancias entre lo que debería y lo que es.

No rumies ante esa zanja, esto es la vida

déjate ya, déjate que hay padres y niños y cielos giratorios

hay partes y hay todo, hay nada y herradura.

Pasos, pasos… próximo y anterior

elevar el pie

ni costilla ni castillo

déjate vivir, sonríe, despierta con holguras

déjate diferir. Difiere, indigéstate y gesta todas tus palabras

sáltalas, aloquécelas, pertúrbate en sus ansias y en la

copa vacía

déjate despótico y brutal del fugaz momento

y ve a prisión con tus acreedores

conversa sobre la aporía de la libertad con Dostoyevski,

quieren hacer estepa con el corazón

de todos sus conciertos,

cultiva un huerto y ponlo en la circunferencia del mundo.

Atrévete, déjate vivir.

Si del mar no se elevase el agua

¿acaso importaría tu opereta?

 

Laura López

Del libro: “Cuando el cuerpo no pesa”.

Poesía Grupo Cero