NOSTALGIA DE LO PRESENTE
Suspiro por las cosas
presentísimas,
y no por las que están
en lontananza:
por tu amor que me
cerca,
tu vida que me
abraza,
por la escondida
esencia
que por todos mis átomos
me embriaga.
Suspiro por el fuego
que secreta-
mente consume mi
alma,
por la sutil
presencia
que el hondo abismo
de mi ser alcanza,
sin que fuerza del
cielo ni la tierra
pudiesen disiparla.
Nostalgia de lo más
presente…, angustia
de no poder captar la
luz cercana;
inmenso anhelo del
abrazo mismo
que ya va taladrando
las entrañas.
¡Oh miserable
angustia de buscar lo presente
y morirse de sed
mientras los labios
tocan la faz del
agua!
Amor, la tierra dulce
ya me va pareciendo
tan liviana,
que se desprende de
los ojos mudos
desnuda de color y
resonancia,
y no encuentra el
sentido
línea donde posarse
la mirada…
La tierra, amor, la
tierra
se ha tomado hace
mucho tan liviana,
que sola se desprende
de los ojos
hacia un tedioso
abismo en la distancia.
Ya los cambiantes
lagos de mi pueblo,
las ágiles montañas,
los gloriosos crepúsculos
ardientes,
la música olvidada,
el arrullo de
aquellos senderillos,
no tienen resonancia,
ni hay dulce faz
sobre la faz del mundo
que haga temblar el
alma de mi alma.
Una sola presencia es
la que anhelo,
y la poseo todas
enmismismada;
un solo amor, y es mío;
un abrazo, y en él
estoy atada!
Y en el sentido frío
y el corazón de
hielo, se dilata
un mundo desprovisto
de sentido,
de luz, color y forma…;
y en el alma,
otro desierto helado
donde estás tú…, bajo
mi vida exhausta,
que sostienes y
alientas,
que iluminas y
abrazas,
y angustias con
anhelos imposibles,
y que no te conoce… y
que te ama!
Concha Urquiza
24 de diciembre de
1910
Morelia – México

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