RETORNOS DEL AMOR EN LA NOCHE
TRISTE
Ven, amor mío, ven,
en esta noche
sola y triste de
Italia. Son tus hombros
fuertes y bellos los
que necesito.
Son tus preciosos
brazos, la largura
maciza de tus muslos
y ese arranque
de pierna, esa
compacta
línea que te rodea y
te suspende,
dichoso mar, abierta
playa mía.
¿Cómo decirte, amor,
en esta noche
solitaria de Génova,
escuchando
el corazón azul del
oleaje,
que eres tú la que
vienes por la espuma?
Bésame, amor, en esta
noche triste.
Te diré las palabras
que mis labios,
de tanto amor, mi
amor, no se atrevieron.
Amor mío, amor mío,
es tu cabeza
de oro tendido junto
a mí, su ardiente
bosque largo de otoño
quien me escucha.
Óyeme que te llamo. Vida
mía,
sí, vida mía, vida mía
sola.
¿De quién más, de quién
más si solamente
puedo ser yo quien
cante a tus oídos:
vida, vida, mi vida,
vida mía?
¿Qué soy sin ti, mi
amor? dime qué fuera
sin ese fuerte y
dulce muro blando
que me da luz cuando
me da la sombra,
sueño, cuando se
escapa de mis ojos.
Yo no puedo dormir.
¡Cuántas auroras,
oscura, braceando en
las tinieblas,
sin encontrarte,
amor! ¡Cuántos amargos
golpes de sal, sin
ti, contra mi boca!
¿Dónde estás? ¿Dónde
estás? Dime, amor mío.
¿Me escuchas? ¿No me
sientes
llegar como una lágrima
llamándote,
por encima del mar,
en esta noche?
Rafael Alberti
16 de diciembre de
1902
Puerto de Santa María
(Cádiz)

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