martes, 27 de enero de 2026

A UNA POETISA LUSITANA

 


A UNA POETISA LUSITANA

 

Pues las pides, en tu busca

van mis flores ignoradas,

con su modesto perfume

y risueñas esperanzas.

No temas, no, que en sus hojas

tu labio encuentre al besarlas,

ni punzadores espinas,

ni amarga ofrenda de lágrimas.

No temas, porque han crecido

bajo el amparo del alba,

a la margen de mis ríos,

mirando cielos de nácar.

En sus diversos colores

y en su pureza sin mancha,

llevan débiles reflejos

de los astros de mi patria.

Son humildes, pero tienen

infantiles arrogancias,

cierto orgullo de ser hijas

predilectas de la Pampa

y celosas mensajeras

de mi tierra americana.

Si los vientos de la Europa,

desdeñosos, sesga el ala,

no acarician nunca el seno

de mis pobres expatriadas,

guárdalas en tu santuario,

tierna virgen lusitana,

guárdalas para corona

de tus sienes inspiradas,

donde, lejos de mi tierra,

vivan cerca de tu alma.

Si en las tardes del Montego,

o del Duero en las mañanas,

estremece tu alma virgen

tierna música de cañas,

y del nido de tus labios

vuela en versos tu plegaria,

acuérdate del que un día,

en las márgenes del Plata,

enseñó tu dulce nombre

a las cuerdas de su arpa.

 

Rafael Obligado

27 de enero de 1851

Buenos Aires – Argentina

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