EL CÉLEBRE OCÉANO
El mar decía a sus
olas
hijas mías volved
pronto
yo veo desde aquí las
esfinges en equilibrio sobre el alambre
veo una calle perdida
en el ojo del muerto
hijas mías llevad
vuestras cartas y no tardéis
cada vez más rápidos
los árboles crecen
cada vez más rápidas
las olas mueren
los récord de la
cabeza son batidos por los brazos
los ojos son batidos
por las orejas
sólo las voces luchan
todavía contra el día
creéis que oye
nuestras voces
el día tan maltratado
por el océano
creéis que comprende
la plegaria inmensa de esta agua que cruje
sobre sus huesos
mirad el cielo
muriente y las virutas del mar
mirad la luz vacía
como aquel que abandonó su casa
el océano se fatiga
de cepillar las playas
de mirar con un ojo
los bajos relieves del cielo
con un ojo tan casto como
la muerte que lo aduerme
y se aduerme en su
vientre
el océano ha crecido
de algunas olas
el seca su barba
estruja su casaca
confortable
saluda al sol en el
mismo idioma
ha crecido de cien
olas
esto se debe a su
inclinación natural
tan natural como su
verde
más verde que los
ojos que miran la hierba
la hierba de conducta
ejemplar
el mar ríe y bate la
cola
ha crecido de mil
olas.
Vicente Huidobro
10 de enero de 1893
Santiago – Chile

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