CONVERSACIÓN CON UN AMIGO
Se me ha quemado el
pecho, como un horno
por el dolor de tus
palabras
y también de las mías.
Hablamos del mundo, y
desde el cielo
Descendía su paz a
nuestros ojos.
Hay momentos del
hombre en que le duele
Amar, pensar, mirar,
sentirse vivo,
Y se sabe en la
tierra por azar
Solo, inútilmente en
ella,
Como si se tratase de
algo ajeno
Hablamos de nosotros
Y nos vimos
inciertos, unas sombras.
Con poca fe, con las
creencias rotas
Con un madero en la
marea,
Con toda la esperanza
naufragando
Porque no es la que
llega a nuestra barca,
Sólo la caridad nos
redimía
Del mal nuestro de
ser.
Mirábamos la calle,
rodeados
De luz, de tiempo, de
palabras, de hombres.
Francisco Brines
22 de enero de 1932
Oliva (Valencia)

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