DE TI Y DE MÍ
Si tú eres la
montaña,
yo soy la flor, el
aire, la llanura,
la fuente limpia y
pura,
el río que te baña,
la hondonada,
la cumbre y el
paisaje;
el zafiro del cielo y
la nube de encaje.
Todo y nada.
Tú eres lo duradero,
lo que persiste y queda,
la verdad de las cosas.
Yo soy como las
rosas.
Doy mi perfume y
muero.
Tú erres el titán
que a fuerza de
constancia perforaste las rocas.
Yo soy una de esas vírgenes
locas
que nunca saben donde
van.
Inconstante y alada,
tan pronto rozo
estrellas como me mancha el lodo.
Lo quiero siempre
todo,
y nunca tengo nada.
Sí; tú eres el más
fuerte
y el más bueno quizás.
Tu sabes dónde vas.
Yo sólo voy donde
quiere la suerte.
Nos encontramos un
extraño día.
Tú el hierro; y la
luz,
y nos unimos en una
misma cruz
de poesía.
Si tú eres la montaña
que aguarda sin temor
el vendaval,
yo soy la fuente de
cristal
que florece en su
extraña.
Y no puedes conmigo,
valeroso y profundo
monte del Himalaya.
Para no sucumbir,
necesitas que vaya
a sembrar en ti mi trigo.
Susana March
29 de enero de 1918
Barcelona

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