LA AUSENCIA DEL OLVDO
A Lola
Iba llorando
la Ausencia
Con el
semblante abatido
Cuando se
encontró en presencia
Del Olvido,
Que al
ver su faz marchitada,
Le dijo
con voz turbada:
Sin colores,
-“Ya no
llores niña bella,
ya no
llores.
Que si tu
contraria estrella
Te oprime
incansable y ruda
Yo te
prometo mi ruda
Contra tu
mal y contra ella”.
Oyó la
Ausencia llorando
La propuesta
cariñosa,
Y los
ojos enjugando
Ruborosa,
-“Admito
lo que me ofreces
y que en
vano
he
buscado tantas veces,
yo que
triste y sin ventura,
la copa
de la amargura
he
apurado hasta las heces”
Desde
entonces, Lola bella,
Cariñosa y
anhelante
Vive el
Olvido con ella,
Siempre amante;
Y la
Ausencia ya ni gime,
Ni doliente
Recuerda el
mal que la oprime;
Que un
amor ha concebido
Tan ardiente
Por el
anciano querido,
Que si su
penas resiste,
Suspira y
llora muy triste
Cuando la
deja el Olvido.
Manuel
Acuña Narro
27 de
agosto de 1849
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