viernes, 15 de agosto de 2025

PRIMAVERA INÚTIL - V

PRIMAVERA INÚTIL

 

V

He buscado tanto, he amado tanto la Primavera

que ya el otoño se me antojaba Primavera

cuando iban a viñar los viñadores.

Cuando iban a viñar a las afueras

yo me he tendido blandamente en tierra

y me he echado a llorar.

Más numerosas que las de una larga lluvia

han sido mis lágrimas,

y eso que yo creí

que de tanto buscar la Primavera

no me quedaban ojos para más.

Y estando así, blandamente tendido,

ha florecido sobre mí el naranjo

y me ha vertido dos delicados pétalos

sobre mi hombro.

Y mis lágrimas se han vuelto dulces de repente

y he comprendido y he gritado

porque la Primavera está aquí.

Está aquí. Me ha venido

sin ton ni son, en una hora cualquiera.

Me ha venido sin rozar más prados

que estas dos manos mías,

sin inundar más aljibes que mis ojos,

sin reverdecer mas fruto que mi corazón.

Me ha venido en silencio,

como una mansísima paloma,

y se ha querido posar con ternura en mi hombro.

Yo no sé, no sé cuánto tiempo

se hospedará en mí la Primavera,

pero sí que cuando ella

se decida a dejarme

yo me iré también, me iré para siempre

detrás del manto de la Primavera.

Estoy solo, más mudo y solo

que el sol en los brazos del cielo,

pero no necesito nada, no ansío nada.

Oh, no, ¿para qué?

La Primavera está conmigo.

La Primavera está conmigo ya para siempre,

habitando en mi casa,

tomándome las manos suavemente,

acariciando mis cabellos,

y acaso llegue un día (oh, bello día)

en que la Primavera se me acerque mucho

y me bese los labios largamente

(oh, bello, oh, incomparable día)…

que me bese los labios.

 

Antonio Gala

 

 


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