PRIMAVERA INÚTIL
V
He buscado tanto, he
amado tanto la Primavera
que ya el otoño se me
antojaba Primavera
cuando iban a viñar
los viñadores.
Cuando iban a viñar a
las afueras
yo me he tendido blandamente
en tierra
y me he echado a
llorar.
Más numerosas que las
de una larga lluvia
han sido mis lágrimas,
y eso que yo creí
que de tanto buscar
la Primavera
no me quedaban ojos
para más.
Y estando así,
blandamente tendido,
ha florecido sobre mí
el naranjo
y me ha vertido dos
delicados pétalos
sobre mi hombro.
Y mis lágrimas se han
vuelto dulces de repente
y he comprendido y he
gritado
porque la Primavera
está aquí.
Está aquí. Me ha
venido
sin ton ni son, en
una hora cualquiera.
Me ha venido sin
rozar más prados
que estas dos manos mías,
sin inundar más
aljibes que mis ojos,
sin reverdecer mas
fruto que mi corazón.
Me ha venido en
silencio,
como una mansísima
paloma,
y se ha querido posar
con ternura en mi hombro.
Yo no sé, no sé cuánto
tiempo
se hospedará en mí la
Primavera,
pero sí que cuando
ella
se decida a dejarme
yo me iré también, me
iré para siempre
detrás del manto de
la Primavera.
Estoy solo, más mudo
y solo
que el sol en los
brazos del cielo,
pero no necesito
nada, no ansío nada.
Oh, no, ¿para qué?
La Primavera está
conmigo.
La Primavera está
conmigo ya para siempre,
habitando en mi casa,
tomándome las manos
suavemente,
acariciando mis
cabellos,
y acaso llegue un día
(oh, bello día)
en que la Primavera se
me acerque mucho
y me bese los labios
largamente
(oh, bello, oh,
incomparable día)…
que me bese los
labios.
Antonio Gala
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
poesia