sábado, 30 de agosto de 2025

FAREWELL Y LOS SOLLOZOS - 5

 

 


FAREWELL Y LOS SOLLOZOS

 

5

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,

ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

 

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada

y hacia donde camines llevarás mi dolor.

 

Fui tuyo, fuiste mía. Que más? Juntos hicimos

un recodo en la ruta donde el amor pasó.

 

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,

del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

 

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.

Vengo desde tus brazos. no sé hacia dónde voy.

 

…Desde tu corazón me dice adiós un niño.

Y yo le dio adiós.

 

Pablo Neruda

Cuadro de Pierre Auguste Renoir

viernes, 29 de agosto de 2025

EL REO DE MUERTE

 


EL REO DE MUERTE

Al eminente actor D. José Valero

 

 

…Esa noche, ardiendo el pueblo

de animación y entusiasmo

bajo el influjo sublime

de tu genio soberano,

todo era bravos y dianas,

todo era vivas y aplausos,

todo cariño en los ojos

todo cariño en los labios,

y todo flores, laureles,

admiración y… entretanto,

allá muy lejos, muy lejos,

sonando lento y pausado,

se alzaba entre las tinieblas

y entre el silencio un cadalso,

sin otro eco que el latido

del pecho del condenado

que en diálogo con la muerte

velaba en un subterráneo.

Aquel cadalso se alzaba

cada vez más y más alto,

como un espectro, sombrío

como un vampiro, callado,

como una tumba implacable,

y como un monstruo, inhumano;

se alzaba y, sin que ninguno

oyera aquel ruido amargo,

por los sollozos de un hombre

solamente acompañado.

La humanidad impasible

bajo su mudo letargo,

miraba crecer y alzarse

las formas de aquel cadalso,

cuando tú, tú que escuchaste

sus ecos tristes y vagos

te levantaste por ella

con la voz del entusiasmo,

y en presencia de aquel pueblo

y enfrente de aquel tablado

ceñida con tus laureles

la hiciste hablar por tus labios,

salvando al sol de aquel día

del rubor de aquel cadalso.

 

****

 

Yo no sé si ya habrá muerto

aquel que es su desamparo,

y aún más que unos pocos días

y aún más que unos pocos años

pudo gozar la dulzura

de ver a su hijo en los brazos,

 libre del infame nombre

de hijo del ajusticiado;

pero yo que desde niño

aprendí lleno de espanto

a aborrecer los verdugos

y a maldecir los cadalsos,

dejo a la gloria que entone

para ensalzarte su canto,

y del condenado a muerte

bajo los recuerdos gratos,

en nombre suyo, las gracias

de la humanidad te mando.

 

Manuel Acuña Narro

27 de agosto de l849

Saltillo

 

jueves, 28 de agosto de 2025

A UNA DAMA QUE DESDEÑABA UN PAJE SUYO

 


A UNA DAMA QUE DESDEÑABA UN PAJE SUYO

 

Pues tú con tanta propiedad desdeñas

ese paje que es todo tu apetito,

miente de cualquier cosa el sobrescrito:

no es frío el hierro, ni ásperas las penas.

                       

Sabe, señora, que una de tus dueñas

(a quien yo algunas veces ejercito)

me hace ver en tus brazos el cabrito

que, como cabra, en tu retrete ordeñas

Pues yo le vi atreverse a tu camisa

suplir pródigamente ajenas menguas

de tu marido, por tu industria ausente;

 

y mientras ambos os chupáis las lenguas,

yo, atento al espectáculo, impaciente,

muerdo la mía con envidia y risa.

 

Bartolomé Leonardo de Argensola

26 de agosto de 1562

Barbastro (Huesca)

martes, 26 de agosto de 2025

SOMBRA

 

SOMBRA

 

De nuevo estáis aquí a mi lado

recuerdos de mis compañeros muertos en la guerra

la oliva del tiempo

recuerdos que no sois más que uno solo

como cien pieles que no forman más que un manto

como esos miles de heridas que no son más que un artículo de periódico

apariencia impalpable y sombría que has apresado

la forma cambiante de mi sombra

un indio al acecho durante la eternidad

sombra te arrastras junto a mí

pero ya no me oyes

no conocerás más los hermosos poemas que canto

mientras yo te oigo aún te veo

destino                 

sombra múltiple que el sol te guarde

a ti que me amas lo suficiente para no abandonarme nunca

y que danzas al sol sin levantar polvo

sombra tinta del sol

escritura de mi vida

arcón de penas

un dios que se humilla.

                                                        

Guillaume Apollinaire

26 de agosto de 1880

Roma – Italia

 

LOS AMANTES

 


LOS AMANTES

 

¿Quién los ve andar por la ciudad

si todos están ciegos?

Ellos se toman de la mano: algo habla

entre sus dedos, lenguas dulces

lamen la húmeda palma, corren por las falanges,

y arriba está la noche llena de ojos.

 

Son los amantes, su isla flota a la deriva

hacia muertes de césped, hacia puertos

que se abren entre sábanas.

Todo se desordena a través de ellos,

todo encuentra su cifra escamoteada;

pero ellos ni siquiera saben

que mientras ruedan en su amarga arena

hay una pausa en la obra de la nada,

el tigre es un jardín que juega.

 

Amanece en los carros de basura

empiezan a salir los ciegos,

el ministerio abre sus puertas.

Los amantes rendidos se miran y se tocan

una vez más antes de oler el día.

 

Ya están vestidos, ya se van por la calle.

Y es sólo entonces

cuando están muertos, cuando están vestidos,

que la ciudad los recupera hipócrita

y les impone los deberes cotidianos.

 

Julio Cortazar

26 de agosto de 1914

Ixelles – Bélgica

lunes, 25 de agosto de 2025

LOS JUGADORES

 


LOS JUGADORES

 

Juegan, juegan.

Agachados, arrugados, decrépitos.

 

Este hombre torvo

junto a los mares de su patria, más lejana que el sol,

cantó bellas canciones.

 

Canción de la belleza de la tierra,

canción de la belleza de la Amada,

canción canción

que no precisa fin.

 

Este otro de la mano en la frente,

pálido como la última  hoja de un árbol,

debe tener hijas rubias

de carne apretada,

granada,

rosada.

 

Juegan, juegan,

 

Los miro entre la vaga bruma del gas y el humo.

Y mirando estos hombres sé que la vida es triste.

 

Pablo Neruda

Cuadro: "Los jugadores de cartas" de Paul Cezanne

 

 

jueves, 21 de agosto de 2025

HUÉSPED SIN SOMBRA

 


HUÉSPED SIN SOMBRA

 

Nada deja mi paso por la tierra.

En el momento del Callado viaje

he de llevar lo que al nacer me traje;

el rostro en paz y el corazón en guerra.

 

Ninguna voz repetirá la mía

de nostálgico ardor y fiel asombro.

La voz estremecida con que nombro

el mar, la rosa, la melancolía.

 

No volverán mis ojos renacidos

de la noche a la vida siempre ilesa,

a beber como un vino la belleza

de los mágicos cielos encendidos.

 

Esa sangre sedienta de hermosura

por otras venas no será cobrada.

No habrá manos que tomen, de pasada,

la viva antorcha que en mis manos dura.

 

Ni frente que mi sueño mutilado

recoja y cumpla victoriosamente.

Conjuga mi existir tiempo presente

sin futuro después de su pasado.

 

Término de mí misma, me rodeo

con el anillo cegador del canto.

Vana marea de pasión y llanto

en mi naufraga cuanto miro y creo.

 

A nadie doy mi soledad. Conmigo

vuelve a la orilla del pavor, ignota.

Mido en silencio la final derrota.

Tiemblo del día. Pero no lo digo.

 

 

 

Meira Delmar

21 de agosto de 1922

Barranquilla – Colombia

miércoles, 20 de agosto de 2025

TERMINO AQUÍ

 


TERMINO AQUÍ

 

Este libro termina aquí. Ha nacido

de la ira como una brasa, como los territorios

de bosques incendiados, y deseo

que continúe como un árbol rojo 

propagando su clara quemadura.

Pero no solo cólera en sus ramas

encontraste: no solo sus raíces

buscaron el dolor, sino la fuerza,

y fuerza soy de piedra pensativa,

alegría de manos congregadas.

 

Por fin, soy libre adentro de los seres.

 

Entre los seres, como el aire vivo,

y de la soledad acorralada

salgo a la multitud de los combates,

libre porque en mi mano va tu mano,

conquistando alegrías indomables.

 

            Libro común de un hombre, pan

            abierto

            es esta geografía de mi canto,

            y una comunidad de labradores

            alguna vez recogerá su fuego,

            y sembrará sus llamas y sus hojas

            otra vez en la nave de la tierra.

 

Y nacerá de nuevo esta palabra,

tal vez en otro tiempo sin dolores,

sin las impuras hebras que adhirieron

negras vegetaciones en mi canto,

y otra vez en la altura estará ardiendo

mi corazón quemante y estrellado.

Así termina este libro, aquí dejo

mi Canto general escrito

en la persecución, cantando bajo

las alas clandestinas de mi patria.

Hoy 5 de febrero, en este año

de 1949, en Chile, en “Godomar

de Chena”, algunos meses antes

de los cuarenta y cinco años de mi edad.

 

Pablo Neruda

Cuadro: "The Pont des Arts" de Paul Signac

 

martes, 19 de agosto de 2025

REPERTORIO



REPERTORIO

 

Yo te buscaré a quién amar

antes de que no seas niño:

después te toca abrir tu caja

y comerte tus sufrimientos.

 

Yo tengo reinas encerradas,

como abejas, en mi dominio,

y tú verás una por una

cómo ellas se peinan la miel

para vestirse de manzanas,

para trepar a los cerezos,

para palpitar en el humo.

 

Te guardo estas novias salvajes

que tejerán la primavera

y que no conocen el llanto.

 

En el reloj del campanario

escóndete mientras desfilan

las encendidas de amaranto,

las últimas niñas de nieve

las perdidas, las victoriosas,

las coronadas de amarillo,

las infinitamente oscuras,

y unas, pausadamente tiernas,

harán su baile transparente

mientras otras pasan ardiendo,

fugaces como meteoros.

 

Dime cuál quieres aún ahora,

más tarde ya sería tarde.

 

Hoy crees todo lo que cuento.

 

Mañana negarás la luz.

 

Yo soy el que fabrica sueños

y en mi casa de pluma y piedra

con un cuchillo y un reloj

corto las nubes y las olas,

con todos estos elementos

ordeno mi caligrafía

y hago crecer seres sin rumbo

que aún no podían nacer.

 

Lo que yo quiero es que te quieran,

y que no conozcas la muerte.

 

Pablo Neruda

LA GRAN ALEGRÍA

 

LA GRAN ALEGRÍA

 

La sombra que indagué ya no me pertenece.

Yo tengo la alegría duradera del mástil,

la herencia de los bosques, el viento del camino

y un día decidido bajo la luz terrestre.

 

No escribo para que otros libros me aprisionen

ni para encarnizados aprendices de lirio,

sino para sencillos habitantes que piden

agua y luna, elementos del orden inmutable,

escuelas, pan y vino, guitarras y herramientas.

 

Escribo para el pueblo, aunque no pueda

leer mi poesía con sus ojos rurales.

Vendrá el instante en que una línea, el aire

que removió mi vida, llegará a sus orejas,

y entonces el labriego levantará los ojos,

el minero sonreirá rompiendo piedras,

el palanquero se limpiará la frente,

el pescador verá mejor el brillo

de un pez que palpitando le quemará las

      manos,

el mecánico, limpio, recién lavado, lleno

de aroma de jabón mirará mis poemas,

y ellos dirán tal vez: “Fue un camarada”.

 

Eso es bastante, esa es la corona que quiero.

Quiero que a la salida de fábricas y minas

esté mi poesía adherida a la tierra,

al aire, a la victoria del hombre maltratado.

Quiero que un joven halle en la dureza

que construí, con lentitud y con metales,

como una caja, abriéndola, cara a cara, la vida,

y hundiendo el alma toque las ráfagas que hicieron

mi alegría, en la altura tempestuosa.

 

Pablo Neruda

Cuadro de Vincent van Gogh

lunes, 18 de agosto de 2025

ENEMIGO ÍNTIMO - I

 

ENEMIGO ÍNTIMO

 

I

A veces nos miramos

y comprendemos que no hay nada como

contemplar unos ojos.

Que no hay vértigo ni

estupor semejante

a unos ojos humanos, que nos miran

y no sabemos cómo nos ven o

si es que nos ven siquiera.

 

Solo esta carne, que

se refugia en la noche recelando

para pensar en el cubil del sueño:

“Me alegraré mañana”, y se consuela;

solo esta amarga carne

debería morir.

 

Cuando la miro veo tierra, una

tierra flexible y pensativa, que

se devasta a sí misma, se persigue

a sí misma, se abrasa. En ocasiones

cruzo tierras hermosas

--la belleza no es más

que aquello que podría ser eterno-,

en agosto y citadas

ya con la nieve. Sobre

la tierra nos amamos

sin mirarnos los ojos, pues en ellos

brilla la crueldad de los enigmas

que pretendemos olvidar. Los hombres

somos algo de arcilla que desea

y que un día de sol, cerca del mar,

casi tocando el mar,

se detiene, se echa

para morir, y el decorado sube.

 

Esto es así. Pero no ver los ojos

que, como espadas, blanden

sobre otros ojos su pasión y gritan

“tú y yo”, mientras se arriesgan en el juego

en que nada es posible

y en que el amor es tierra contra tierra.

 

Alzo la mano, y

acaricio unos labios, su gozosa

forma de flor, la gracia de unos dedos

entrelazados: sé

que un espeso descanso los acecha

bajo la yerba. Alzo

la mano, y acaricio los frutales

pómulos, la cintura que podría

decir su nombre a las constelaciones:

sé que ha de atravesarlos el jacinto.

 

Esto es así. Pero no ver los ojos

húmedos y expresivos, como hechos

para mirar perpetuamente. Dicen

que, al expirar, se inundan

los grandes ojos de la corza y clavan

su asombro en quien la ha herido. Si es la vida

esto que hace llorar,

¿quién podrá persuadirse

de que los ojos nuestros, sumergidos

ávidamente unos en otros para

escapar de la tierra prometida,

deban morir del todo alguna vez?

 

Antonio Gala

SI UNA ESPINA ME HIERE, ME APARTO DE LA ESPINA...

 


SI UNA ESPINA ME HIERE, ME APARTO DE LA ESPINA…

 

¡Si una espina me hiere, me aparto de la espina,

…pero no la aborrezco!

Cuando la mezquindad

envidiosa en mi clava los dardos de su inquina,

esquívase en silencio mi planta, y se encamina

hacia más puro ambiente de amor y caridad.  

 

¿Rencores? ¡De qué sirven! ¡Qué logran los rencores!

Ni restañan heridas, ni corrigen el mal.

Mi rosal tiene apenas tiempo para dar flores,  

y no prodiga savias en pinchos punzadores:

 

si pasa mi enemigo cerca de mi rosal,

se llevará las rosas de más sutil esencia;

y si nota en ellas algún rojo vivaz,

¡será el de aquella sangre que su malevolencia

de ayer, vertió, al herirme con encono y violencia,

y que el rosal devuelve, trocada en flor de paz!

 

Amado Nervo

27 de agosto de 1870

Tepic – México

CUANDO UNA BOCA SUAVE BOCA DORMIDA BESA

 


CUANDO UNA BOCA SUAVE BOCA DORMIDA BESA…

 

Cuando una boca suave boca dormida besa

como muriendo entonces,

a veces, cuando llega más allá de los labios

y los párpados caen colmados de deseo

tan silenciosamente como consiente el aire,

la piel con su sedosa tibieza pide noches

y la boca besada

en su inefable goce pide noches, también.

Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,

noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,

en un aire hecho manos, amor, ternura dada,

noches como atavíos…

Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa

sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora

el mundo le deviene un milagro lejano,

que la abren los labios aún hondos estíos,

que su conciencia abdica,

que está por fin él mismo olvidado en el beso

y un viento apasionado le desnuda las sienes,

es entonces, al beso, que descienden los párpados,

y se estremece el aire con un dejo de vida,

y se estremece aún

lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,

el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,

la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.

 

Idea Vilariño

18 de agosto de 1920

Montevideo – Uruguay

sábado, 16 de agosto de 2025

FUERA DE LOS BRAZOS DE UN AMOR...

 


FUERA DE LOS BRAZOS DE UN AMOR…

 

Fuera de los brazos de un amor

y ya en los brazos de otra

 

me he salvado de morir en la cruz

por una dama que fuma marihuana

escribe cantos y cuentos, 

y es mucho más amable que la última,

mucho mucho más amable,

y su sexo es tan bueno o mejor.

 

No es placentero ser puesto en la cruz y dejado ahí,

más placentero es olvidar a un amor que no

cumplió

como todo amor

finalmente

no perdura…

 

más placentero hacer el amor

en la playa en Del  Mar

en la habitación 42 y después de todo

sentado en la cama

tomando buen vino, hablando y tocando

fumando.

Escuchando las olas…

 

he muerto muchas veces

creyendo y esperando, esperando

en una habitación

contemplando un cielorraso agujereado

esperando la llamada, una carta, un golpecito, un sonido…

 

volviéndome salvaje adentro

mientras ella bailaba con extraños en clubes nocturnos…

 

fuera de los brazos de un amor

y ya en los brazos de otra

no es placentero morir en la cruz,

más placentero es escuchar tu nombre susurrado en

la oscuridad

 

Charles Bukowski

16 de agosto de 1920

Andernach – Alemania

CONFUSIÓN

 

CONFUSIÓN

 

Ahora empezarás, mi vida,

a no dejarme vivir.

A que los días y sus noches sólo sean

el ahogo feroz de tu encuentro.

De tu incorporación a mí,

de tu revestimiento de mí.

A que mi sangre no sepa detenerse sola,

y se arroje a la tuya, a ti,

con la furiosa alegría de amarte,

del éxtasis de saberse tuya;

y de la angustia,

del tremendo milagro oscuro

¡que es pertenecerte!

 

Ahora sí; ahora.

Cuando no me busca nadie, no yo busco.

Porque tu voz llena de altos ecos la tierra,

y tu olor los jardines más sombríos,

y de tu pecho caen las campanas de mis deseos

de ti, de mí que por ti me recobro

y aprendo, vida mía, alma mía, amor,

que es verdad que soy de carne,

que es verdad que duelo,

y gozo, y sufro, y grito porque soy tuya.

 

¡Momento agotado del mundo,

éste en que te sé lejos de mí!

 

Apúralo todo, regresa a nuestro abismo

y déjame en ti sumida,

fuerza que se te dio sin lágrimas

de rebeldía; aunque con llanto de violencia

por verse tuya,

yo que no era de nadie,

¡ni siquiera mías nunca!,

esclava tuya, entregada tuya, amante.

 

Carmen Conde

15 de agosto de 1907

Cartagena (Murcia)

viernes, 15 de agosto de 2025

CANTO AL HOMBRE

 

CANTO AL HOMBRE

 

Cuando eres, como ahora, hermoso y fuerte,

yo te amo.

Cuando el viento se doblega para ti,

cuando a la tierra tú la rindes, yo te amo,

Yo te amo por osado,

y te amo por heroico, por audaz y porque ofreces

tu hermosura y tu valor. Por derramado.

Firme tú sobre las nubes, navegando los espacios.

Duro tú sobre las aguas, descollante tu estatura

en lo azul  del océano… hombre joven que lo afrontas

cual un elemento más, siendo tú el lazo

de elementos de creación. Yo así te amo.

 

Desde lejos y despacio, torpemente en el comienzo,

tu andadura cada siglo acelerando…

así has llegado.

Y ya domas a los mares y a los cielos; los cabalgas

como potros tan salvajes como fuiste. A los astros

los asedias sin temor. Igual que un astro, que otro astro

participas del secreto compartido, constelando

como ellos m cenit. Hombre, te amo.

 

Yo te amo y te contemplo, yo te admiro y yo te exalto.

E ignorando cómo cantan los arcángeles, te canto.

Mientras seas como eres, una luz entre las sombras

una luz sobre los bosques, un clamor desde los labios;

mientras cantes y sonrías, esperanza de otro tú

ya menos agrio,

hombre joven, hombre fuerte, hombre hermoso,

yo te amo.

 

Aunque guardas en tus ojos viejas piedras del basalto

que formaba las murallas de Proverbios y del Cántico,

ya despierta tu mirada a la ternura

enajenados resplandores fugitivos de piedad por lo creado.

Como un hacha cortas tú, y eres tan blando

que te rayan las plegarias y el amor.

Eres compacto

y flexible, quebradizo, vulnerable…  

¿De qué rayo fulminóse lo divino contra ti?

No te ha abrasado ni la cólera de Dios, ni su contacto.

Sobrepasas a tu propia lava impura, en sobresalto

de promesas y derrotas… ajeno y amplio

como tierra y como el mar, como el espacio.

 

Pero, hermoso; pero, audaz. Loco de siembras

que, no estrellas sino mundos, vas hincando.

Empujaste las cavernas, destrozaste las pirámides,

desecaste los diluvios, apagaste los volcanes,

arrancan dando del planeta a los bienaventurados.

¡No volvías la cabeza de oro puro a lo pasado!

Por cruel y por ardiente, yo te amo.

 

¿Quién no aleja para ti lo que has huido;

quién no llora por tu amor lo que has matado?

Nunca yo que te contemplo; nunca yo

que me he entregado

a la sangre y al gemir de tantos duelos

como pueblan tu yacer y tus contactos.

 

Ahora, no. Que te liberas y me llevas por el aire,

confiando en tu propia inteligencia, en tu arrebato.

¡Ah, los vuelos que gobiernas con sonrisa

y dócil mundo

de instrumentos que tú mismo has inventado!

Y te sirven, como sirven los esclavos.

 

No desciendas, no me abatas. Hombre amado,

te sostengo y me sostiene un interminable rapto.

No eres rojo ni eres negro. Eres blanco,

el fúlgido centellear de intactos arcos.

¡Atrévete con el Bien, sujétalo con tus brazos!

 

Hermoso varón que tanto presentía

y que he soñado.

Porque eres mi mejor yo, he ahí por qué te amo.

 

No te quiero cuando débil, sometido, acobardado.

Aunque torvo si acometes, más te busco despiadado

que humillando la cerviz como un toro sin sus mandos.

 

Que eres viejo, bien lo sé. Sé que debajo

de esta túnica de piel que te envuelve,

estás cansado de los siglos de rodar

para ve de Dios el brazo

que fulmina y que fulmina… Y, ¿no es cansancio

contemplar cómo te hundes en mi vientre,

deslizando tu niñez y tu vigor entre mis flancos

para luego desgajármelos despacio…?

 

¡Ah, si halláramos la brisa, si encontráramos el látigo

que flagela y que consuma a los más enamorados!

¡Por todo lo que venciste van tus piernas

de cobre forjando ajorcas para sujetar tu paso,

criatura que apretaría eternamente entre mis brazos!

Más allá de la vida y de la muerte.

Hombre, te amo.

 

Carmen Conde

15 de agosto de 1907

Cartagena (Murcia)