A UNA DAMA QUE
DESDEÑABA UN PAJE SUYO
Pues
tú con tanta propiedad desdeñas
ese
paje que es todo tu apetito,
miente
de cualquier cosa el sobrescrito:
no
es frío el hierro, ni ásperas las penas.
Sabe,
señora, que una de tus dueñas
(a
quien yo algunas veces ejercito)
me
hace ver en tus brazos el cabrito
que,
como cabra, en tu retrete ordeñas
Pues
yo le vi atreverse a tu camisa
suplir
pródigamente ajenas menguas
de
tu marido, por tu industria ausente;
y
mientras ambos os chupáis las lenguas,
yo,
atento al espectáculo, impaciente,
muerdo
la mía con envidia y risa.
Bartolomé Leonardo de
Argensola
26 de agosto de 1562
Barbastro (Huesca)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
poesia