lunes, 25 de mayo de 2026

BELLA DAMA SIN PIEDAD

 

 


BELLA DAMA SIN PIEDAD

 

Se deslizaba por las galerías.

 

No la vi. Llegué tarde, como todos,

y alcancé nada más la lentitud

púrpura de la cauda; la atmósfera vibrante

de aria recién cantada.

 

Ella no. Y era más

que plenitud su ausencia

y era más que esponsales

y era más que semilla en que madura el tiempo:

esperanza o nostalgia.

 

Sueña, no está. Imagina, no es. Recuerda,

se sustituye, inventa, se anticipa,

dice adiós o mañana.

 

Si sonríe, sonríe desde lejos,

desde lo que será su memoria, y saluda

desde Su antepasado pálido por la muerte.

 

Porque no es el cisne. Porque si la señalas

señalas una sombra en la pupila

profunda de los lagos

y del esquife sólo la estela y de la nube

el testimonio del poder del viento.

 

Presencia prometida, evocada. Presencia

posible del instante

en que cuaja el cristal, en que se manifiesta

el corazón del fuego.

 

El vacío que habita se llama eternidad.

 

Rosario Castellanos

25 de mayo de 1925

Ciudad de México – Méjico

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