UNO DE TANTOS DÍAS
Me sumerjo
en las claridades
nocturnas
para entender mejor
el medio día.
Umbrosa recojo las
pavesas
de quienes fluye el
asombro
debajo de las frondas
crepusculares.
Alas angélicas o
simplemente desvaríos
de una infancia que
empezó con el tiempo.
Distraída busco la
esperanza
sobre los pliegues
del día lento
como el vuelo del pájaro
que pasa.
Los árboles se agitan
y sorprende el
mensaje tímido y sudoroso
del instante.
Por la insistencia de
saber
que los días se van
con sus oros
deshechos y sus danzas festivas
donde mueren las
rosas.
Todo magnificando la
soledad
floración de congojas
altiva incertidumbre
de tener otra vez
esas gotas
de sol entre las
manos.
Matilde Espinosa
25 de mayo de 1910
Cauca – Colombia

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