HERIDO SIEMPRE
Herido siempre,
desangrado a veces
y
ocultando mi sangre sin riberas
llevo mis
pasos presos entre nieblas
y mis
miradas van sobre cipreses.
Aún conservo
en las uñas esta sangre
que me
dejó la carne de un momento
empapado
de lágrimas y miedo
cuando
vino a perderse entre mi carne.
Era sólo
mi sangre quien llamaba
en medio
de aquel valle, de aquel bosque,
y era sólo
mi sangre,, eran mis voces
las que oían
la lluvia sobre el agua.
José María
Hinojosa
17 de
octubre de 1904
Málaga

No hay comentarios:
Publicar un comentario
poesia