lunes, 25 de julio de 2022

EL OFICIO DE VIVIR

 


OFICIO DE VIVIR

 

No suelo llorar.

 

Últimamente es mi corazón

quien se abraza a mis costillas

y me deja en la boca y la garganta

un gusto a lágrima;

la humedad es entonces un sabor en mi lengua

o la necesidad de protegerme del resplandor

y no dejar que la herida profunda

pueda más que la vida demandándome que exista.

 

A ras de los días crece ese lago  secreto

con sus estalactitas y estalagmitas

sus caracoles lentos

la línea cristalina de sus reflejos

en las que, al entrecerrar los ojos,

imagino ciudades espléndidas, el país que pudo haber sido,

las vidas alternas que tuve al alcance de mis manos

y que se marcharon al trote de una sola decisión.

 

¿Cuánto que pude haber sido, no fui?

¿Cuánto que aún podría ser no soy?

¿Qué cuentas me doy a mí misma por mis concesiones,

la piedra que no lancé, el NO que se quedó atrapado

entre los dientes?

 

¿Quién he de ser?

¿La que cruza los días sobre cuidadosamente construidas razones

o la que se pasea al interior de la cueva oculta

preguntándose si es suya la sustancia de su cuerpo

o pertenece a ojos ajenos empecinados

en mirar el espejismo que justifique

su amor o su desprecio?

 

Uno se pasa la vida atreviéndose a ser;

ese atrevimiento humano es el diente que se clava en mi ternura

y me hace amar la fragilidad de la creación.

 

Pues cierto es que el emerger del recinto interior

iluminados o temblando por la zozobra de una convicción

nadie puede avisarnos

si sobreviviremos o pereceremos en el intento.

 

Así de arduo es este hermoso oficio de vivir

porque el tiempo es nuevo cada día

y aborrece las repeticiones.

 

Gioconda Belli

Cuadro: Pierre Renoir

domingo, 26 de junio de 2022

HOGUERA DE SAN JUAN

 




HOGUERA DE SAN JUAN

Feliz noche de San Juan

 

Una vez más

confluyen los astros en la noche mágica,

aportan otra luz, otra secuencia en el albor

los aperos quedan arrinconados a la espera de nuevas cosechas,

el estío canta en la voz de la cigarra escondida entre el ramaje,

las gentes aglutinan a la llama soltando lastres,

dejando la faz del odio a la deriva

en el deseo de la voz osada

en clamas ahitadas de hambre.

 

El furor alcanza la luna con el grito,

sopesa desvelos subyugados al jadeo,

implora la paz prometida ante el nuevo solsticio,

los amantes se desatan a cielo abierto,

la música reverbera la templanza de otra noche,

el bullicio fluye por las arterias de la ciudad

acompasando estrofas ante el fuego.

Vuelve el cantar de la muchedumbre

a la catarsis de alevosías rubricadas,

vuelve a sentir el elogio del estío somero desvelo,

desde la distancia añoro el último trecho entre fuegos.

 

El recuerdo de otra noche

acaece en el alféizar de la lejanía,

rompe la ola al transverso del tiempo

acercando la caricia olvidada,

sostiene el anhelo del abrazo

en la fuerza de la llama con salto de gacela,

moldeando el encanto de una flor en la madrugada

al reconocer la magia de la noche en el  próximo verso,

el próximo beso, el siguiente renglón

y los siguientes pasos rubricados

entre líneas de anhelos sostenidos en la cumbre.

 

Gloria Gómez

domingo, 19 de junio de 2022

QUISIERA TENER EL VERBO...

 


QUISIERA TENER EL VERBO…

 

Quisiera tener el verbo calmando los repliegues

que forjan la herida en el latido de la noche,

quisiera borrar la hendidura de proclamas débiles

y despegar la parca hiel horadante en tu tez.

 

Extinguir los pavores de la bruma con la templanza

que confiere la novicia proferida en hilos de lamento,

borrar las efigies de impudor en el filo del tormento

y así componer la estrofa garante del vigor en tu semblanza.

 

 

El mundo profiere los encantos de la profusa natura

llevando el deseo a suscitar la savia del alma en ensueño,

más en contra, al podio botarates del tiempo aflora 

 

sucumbiendo la belleza, la palabra y el cielo en ceniza.

Quisiera que mi abrazo prestara la calidad del empeño

en sostener la valentía emanada del seno que te cobija. 

 

Gloria Gómez

Cuadro: "Sol de la mañana" de Edward Hopper

sábado, 28 de mayo de 2022

LA REALIDAD EN EL TIEMPO

 


LA REALIDAD EN EL TIEMPO

 

Sueño que la danza rodea mi silueta

al tocar la piel alcanzando una estrella,

la tropelía del futuro abunda en ensueño

si acierto el paso al caminar,

las sonrisas

que adornan mis días perduran sin resquebrajar

con el ímpetu heredado de mi sólida pertenencia

y el cielo abierto acoge mis vuelos

mesurando el anclaje de mi aventura.

 

Más el amanecer me devuelve a la realidad de lo humano,

el trasiego en busca del pan

hace duro el recorrido de las horas,

el despertar aúlla ante las llamas en otro ocaso,

en otros cuerpos languidece la última herida de guerra,

los ojos de la niñez perplejos ante su destino

pierden el sueño con el juego de colores,

la realidad del mundo me azota la frente.

 

Sigo esperando el gorjeo de las aves

realzando el sosiego,

el baile de las hojas amansando la noche,

mis trazos de rima entre palabras de la tarde

fraguando serenidad

con el mero placer de transformar el dolor,

descosiendo prosapias cáusticas,

amainando el azar.

 

Sin embargo al abrir la puerta

los hechos abruman la escalera,

cada peldaño transfiere una herida,

un hedor, una afrenta, un dolor, un rencor,

las flores aflojan en desidia,

el ceño frunce la mirada del hortelano.

 

Más el origen me recuerda la senda de la simiente

asomando cada día en los trazos de las horas

al descubrir la vuelta de la tarde al albergue de la piel,

me descubre el talento encomiado con ahínco

de lustros perseverando una audacia contra natura,

y vuelvo la mirada atrás queriendo atrapar un halo de ilusión.

 

La realidad lucha por romper el encanto,

oprimiendo al paradigma de la horda,

abandonando linajes a la sombra,

las manos me llevan a rubricar la fuerza en otro verso,

otra morada, otro rumbo, amor y belleza.

 

Gloria Gómez Candanedo

Cuadro: "Canvas Jardìn" de Claude Monet

domingo, 22 de mayo de 2022

ALBA VERSUS OCASO

 

 


ALBA VERSUS OCASO

 

Sopeso los extremos del día,

cuando amanece hay penumbra,

quizá la alborada ilumine la danza del trasiego,

más cuando anochece

los brazos caídos apenas sostienen el pesar.

 

Acordono la noticia del bulevar,

la suma desdeñosa al cariz de la insolencia,

la piel sufre el temido temblor,

de nuevo el murmullo se altera ante la aflicción,

más el mundo gira, gira gira

hasta el olvido en otro amanecer.

 

Asomo al abismo

cada vez que un latido zarandea el existir,

entorpece la pasión,

cruje el dolor en la sien

y me revuelvo contra el tesón

del rasgo en la cadencia borrando el aliento.

 

Se advierten desperfectos en almas caídas,

se tantea la sombra en encrucijadas,

el anclaje de desdicha azora el reverso de la despedida

sumando un mal presagio a la hoja del calendario

y el mundo vuelve a girar, girar,

asombrándose como la primera vez.

 

El gorjeo lejano de otros rumbos,

de otras estrofas,

acucia el tinte de la noche borrando las estrellas,

con el naranja del fuego,

transformando la niñez y aniquilando enseres de paz,

para llevar el emblema de la desfachatez.  

Y el mundo sigue girando, girando.

 

Algún hombre cree amar

y se enfrenta a la compañera,

le diluye el beso por el revés,

la palabra por la desazón

y la palma de la mano se vuelve contra su pecho

como si todo el universo fuera su propio cuerpo.

 

Amantes de la mezquindad,

proclives a la inmortalidad,

dueños de una atalaya,

lanzan vestigios de locura sobre la gentileza afanosa

rasgando el grito en el lienzo de una historia

ya sublimizadamente conocida.

 

Así pasan los días,

el trasiego de miradas furtivas, huidizas,

obviando la alcurnia, desoyendo la tonada,

difuminando la súplica del aislamiento

sintiendo la cruel impericia,

enmascarando la piel con el metal

sin haber aprendido la fragilidad

que nos concierne.

 

Gloria Gómez

lunes, 2 de mayo de 2022

NO SE PUEDE HUIR

 


NO SE PUEDE HUIR

 

No se puede huir,

el fuego cerca la piel,

el desgarro asoma al pretil de una oscura mañana,

el fango aterriza en la indecisión,

recorre el salpullido por el esternón,

se quiere retroceder

mas el tiempo ha marcado el límite.

Como las horas aturdidas en la noche,

al mostrar la lindeza de una tez,

perdía la fluidez tras el espanto

al huir el recodo de tu orilla,

alejando la dimensión del abrazo.

Como la senda aflorando al trasluz de la duda,

señalando extremos inalcanzables,

cada vez que el pulso de la idiotez

transgredía  los pétalos del jardín

con el aroma de la ingratitud.

 

No se puede huir del paso de las horas,

al encontrar el eslabón fortuito

entre destinos convergentes,

sin apenas construir las sílabas de una canción,

o sin encontrar el fulgor del contorno

al abrir el hueco de un ensueño al llegar la madrugada.

Como la mesura en el regazo de una tarde

entre platicas y versos,

los minutos avanzan a pesar del decoro,

la agujas atraviesan el pulso

al llegar el momento de cruzar el zaguán de partida.

El fuego no amaina ante la huída,

el tesón se cierne en la osadía,                                 

el embalaje del invierno recubre el techo,

el clamor retumba al otro lado,

la desolación aparece ante el espejo,

imposible rehusar el tumulto de adversidad.

 

No se puede huir

aún queriendo romper el legado de un enigma,

los minutos destruyen la palabra,

el resquemor hace mella en el pecho,

la partida es difícil emprender.

Huir tiene un precio,

la sombra persigue y deja huella en el camino

acompañada de  palabras y  llantos

transversos en surcos del semblante,

mostrando los lances de premura

ante el insospechado sino.

 

Huir no te alejará del ronroneo pesaroso de la partida.

Algo quedará dolido en la cúpula del deseo.

Algo agitará la música al contoneo de la noche.

Un verso murmura entre silencios evocando el perfil de la escapada,

instantes refugiados en el mirar atrás no volverán.

La huída no apartará la aflicción de tu ser.

 

Gloria Gómez

Cuadro de Dalí

miércoles, 13 de abril de 2022

HOY NECESITO

 

HOY NECESITO

 

Necesito la voz firme ante la aspereza

de lo grisáceo en el rodar,

la sabia palabra

elaborada entre luces y enredos

bajo las nueve lunas

que acompañan las estaciones a rumbos inequívocos.

 

El hueco del regazo

donde las ideas de mi testa

pierden el desequilibrio de la tormenta,

mi furia lanzada a mi propio espejo

o la dejadez desconocida de este amanecer.

 

Veo guerras al trasluz de horizontes en la bruma

y mi propia guerra

en el impulso de un rumbo atroz

me zarandea ante lo inhóspito de las horas,

mientras se suceden los astros.

 

La escritura adolece el alma del adversario,

golpea la garganta del recelo

queriendo borrar el verso trazado en el apogeo

de una flor diferente, expulsada del jardín.

 

Mi escritura revolotea entre las hojas

dejando otras huellas al estatismo de una mirada

y un dolor en la sien del enemigo

al oscurecer la tarde de pragmatismo en la duda,

empequeñeciendo mi letra.

 

Traza el sentido en el perfil de mi ensueño,

más necesita la fuerza para arrancar el fango,

alejar el látigo atenuado en el silencio,

la alevosía en las ramificaciones,

y la condena de la elegancia embarrada en la tiranía.

 

Necesito el valor

procurado en la tarde de poniente,

la sublimación al calor entre el ramaje de la entereza,

agarrarme del tronco lanzándome a la luz. 

 

Gloria Gómez Candanedo

Cuadro de Pierre Renoir

miércoles, 30 de marzo de 2022

OTRA GUERRA

 


OTRA GUERRA

 

Como aves de acero, las palabras del opresor

sobrevuelan el cielo, encenizan el azul del sueño, 

lanzan mensajes de escisión al abrazo de un niño

y en un silbido derrumban la solidez de las piedras.

Así, la mudez en tus labios enturbia la angostura de mi aliento,

sin desconocer el fondo del destierro.

 

Como orcas endemoniadas

surcan el mar contaminando mareas,

las especies huyen de la quema,

el trasiego y el canto deja paso al grito desencajado,

otros océanos ocultan la estirpe,

el fondo se hace cada vez más inverosímil

y la amenaza abre la herida de la aflicción.

 

La tierra gime la huida de los pasos que la habitan,

olvida su verdor y yace sin el producto del pan,

la simiente cae como la lágrima sobre una extensa tez,

resbalando el último beso

deglutiendo el pavor a un mañana,

emergiendo del lecho al proferir la acritud en tu mirar. 

 

Se veía venir la explosión de las palabras,

como las llamas en la puerta aledaña,

el grito ensordecido sólo era una fútil osadía,

el ojo apunta desde su atalaya,

tambores lejanos parecen derruir exclamaciones,

el niño declama su linaje y la madre adorna su canto,

lienzos ondean la penumbra, ensalzan señuelos de dolor

dejando la desnudez de las almas a la cordura del estertor.

 

Así en la senda de otras vidas,

vestidas con la plática de la confusión

deambulan entre colinas de holocausto,

percibiendo sus días como el final de un hálito

cada vez que cruzan el zaguán de su puerta,

mientras la ceguera de la muchedumbre

acota en fugaces nimiedades soslayando el pulso del destino.

 

Gloria Gómez Candanedo

domingo, 2 de enero de 2022

AÑO NUEVO



 

AÑO NUEVO

 

 Se abre una página nueva,

una página en blanco,

la de la piedad y la dulzura

ante las visiones a través del cristal.

Se abre una página vacía de recodos

invitando a cincelar los besos de la tarde,

a decorar las márgenes con los colores de la primavera,

llevando las mejores galas

jaspeando la frente sin arrugas.

 

Una nueva ilusión ciñe el viejo lecho,

arrincona las tráqueas fulminadas por el humo,

soporta el gris de los tejados

distendiendo el color del encanto por venir.

 

Una brisa clandestina ondea en la superficie

aún sin escribir,

una gota de lluvia simula la lágrima de la emoción,

ante el recuerdo de otros comienzos,

abriendo sueños por conquistar,

puliendo la mano que va a trazar

la historia antes del atardecer,

la explosión supina tras la colina,

y la huída nocturna de amantes taciturnos.

 

Un nuevo aroma se instala en la almohada

al abrir los ojos al amanecer,

mientras los cuerpos desnudos

acicalan el semblante de la esperanza

ensartada en la densidad de los labios

recorriendo la piel tersa

trazando el futuro en el azar

abriendo puertas a nuevas lunas

iluminando la noche al vagabundo perdido,

y señalando la ruta al transeúnte huido del hambre.

 

Los pasos volverán a dejar la huella

en las páginas que se abren,

borrando el repliego de reproches bajo la luna.

Los besos querrán fundir el aplomo del estiércol.

Las manos, limpias de furor,

querrán condimentar la mesa.

 

Y dejaremos deslizar sobre nuestra piel

la tersura de los días ahogando el frío invierno,

mientras los caudales de los ríos

vuelven a desplegar cada noche

el espejo de la pasión.

 

Gloria Gómez 

Del libro: "Caminante"

miércoles, 21 de julio de 2021

AQUÍ, UNA TARDE

 


AQUÍ UNA TARDE

 

Aquí, una tarde cualquiera, en un invierno cualquiera

arrollando las palabras sobre un frenesí

ahuyentando en sombras.

Aquí, a una hora cualquiera, 

no encuentro los versos que acoplan

en tu entraña tanto fulgor atropellado en la cuna.

 

Una vez más las lágrimas cristalizan la tez

de unos augurios templados en deseos

de salvar lo imposible.

Aquello que está al otro lado de un espejo,

no se puede manejar, ni colorear.

 

Una vez más el despecho tendido en la almohada

se viste de gala entre los cuerpos desasidos

y surge entre jirones de silencio una lengua voraz

degollando los mástiles de franqueza.

 

Aquí, una tarde cualquiera devanando los hilos

enlazando cualquier caricia escapándose

a nuestros besos.

Y así poner en tus alas el vuelo enloquecido

ante la desnudez de las olas rompiendo una y otra vez

la escollera de la absurda formalidad.

 

Una vez más, aquí, en esta tarde

devoramos entre besos  el anverso

de inexcusables veleidades.

 

Gloria Gómez Candanedo

Del libro "Caminante"