CÓMO MANA TU SAVIA ARDIENTE…
Nos junta el
resplandor en esta hoguera
que tu alabastro
transparente y dora,
y en lenguas alegrísimas
devora
una viña de muerta
primavera.
Astros de velocísima
carrera
resbalan en tus ojos,
y me explora
todo tu ser en ascua
tentadora,
el corazón que
consumido espera.
Armada sin secreto,
tan cercana,
veo íntima y abierta,
en un ocaso
que hace el sol en ti
misma, cómo mana
tu savia ardiente
bajo limpio raso;
y hago sarmiento de
mi amor, que gana
oro para la sed en
que me abraso.
Dionisio Ridruejo
12 de octubre de 1912
Burgo de Osma (Soria)

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