DE LOS SUSPIROS ALGO NACE…
De los suspiros algo
nace
que no es la pena,
porque la he abatido
antes de la agonía;
el espíritu crece
olvida y llora:
algo nace, se prueba
y sabe bueno,
todo no podía ser
desilusión:
tiene que haber, Dios
se loado, una certeza,
si no de bien amar,
al menos de no amar,
y esto es verdadero
luego de la derrota permanente.
Después de esa lucha
que los más débiles conocen,
hay algo más que
muerte;
olvida los grandes
sufrimientos o seca las heridas,
él sufrirá por mucho
tiempo
porque no se arrepiente
de abandonar una mujer que espera
por su soldado sucio
con saliva de palabras
que derraman una
sangre tan ácida.
Si eso bastase,
bastaría para calmar el sufrimiento,
arrepentirse cuando
se ha consumido
el gozo que en el sol
me hizo feliz,
qué feliz fui
mientras duró el gozar,
si bastara la
vaguedad y las mentiras dulces fueran suficiente,
las frases huecas
podrían soportar todo el sufrimiento
y curarme de males.
Si eso bastase:
hueso, sangre y nervio,
la mente retorcida,
el lomo claramente formado,
que busca a tientas
la sustancia bajo el plato del perro,
el hombre debería
curarse de su mal.
Pues todo lo que
existe para dar yo lo ofrezco:
unas migas, un
granero y un cabestro.
Dylan Thomas
27 de octubre de 1914
Swansea Gales

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