MALHUMOR
Tengo una
sensación de solo y lejos,
que no se
cansa de acusar mi estado:
en todas
partes me contemplo ajeno,
¡En todas
partes se prohíbe algo!
Mujeres mías que jamás lo fueron
Y vanaglorias que lo son… tampoco.
Pueril envidia hacia el capricho leve,
O, más pueril, hacia el talento de otro.
Paso (¡qué
hacer!) por los lugares yertos
Donde sus
tiendas planifica el hombre,
Dándole vueltas
al hostil dilema:
¿Los
desconozco o me desconocen?
Sé a mi soberbia sólo la culpable
De este vacío que a mi lado siento.
Ellos tienen motivos respetables.
¡Ah! sí, sí.
Desde luego.
¡Nada de eso!
(He de
hacerme un chalet en la Jungfrau
A tres
mil metros de desdén del suelo,
Aproximado
a la ciudad sin puertas,
Contradictorio
y autocompañero.)
Antonio
Espina
29 de
octubre de 1891
Madrid
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