domingo, 15 de marzo de 2026

JUICIO FINAL



JUICIO FINAL

 

Yo, pecador, artista del pecado,

comido por el ansia hasta los tuétanos,

yo, tropel de esperanza y de fracasos,

estatua del dolor, firma del viento.

 

Yo, pecador, en fin, desesperado

de sombras y de sueños: me confieso

que soy un hombre en situación de hablaros  

de la vida. Peque. No me arrepiento.

 

Nací para narrar con estos labios

que barrera la muerte un día de éstos,

espléndidas caídas en picado

del bello avión aquel de carne y hueso.

 

Alas arriba disparo los brazos,

alardeando de tan alto invento;

plumas de níquel, escribid despacio.

Helas aquí, hincadas en el suelo.

 

Este es mi sitio. Mi terreno. Campo

de aterrizaje de mis ansias. Cielo

al revés. Es mi sitio y no lo cambio

por ninguno. Caí. No me arrepiento.

 

Ímpetus nuevos nacerán, más altos.

Llegaré por mis pies, para que os quiero?

A la patria del hombre: al cielo raso

de sombras esas y de sueños esos.

 

Blas de Otero

15 de marzo de 1916

Bilbao

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