jueves, 12 de marzo de 2026

LOS EJÉRCITOS DEL HAMBRE



LOS EJÉRCITOS DEL HAMBRE

 

Miradles, allá van, son los atletas

De la vida, que ostentan por escudo

Del ingenio las grandes concepciones,

Del arte el ideal noble y fecundo;

Son los hijos queridos del trabajo,

Son las almas templadas en el rudo

Luchar de la existencia, son los brazos

Que conmueven viriles los profundos

Ámbitos de la tierra, los cerebros

Que arrancan a la ciencia los ocultos

Secretos del destino, los que luchan

Para implantar de la verdad el triunfo;

Son, en suma, la fuerza creadora

Palanca universal que mueve el mundo.

Y no obstante, ¡miradles! Sólo harapos

Cubren sus carnes: en su pie desnudo

La fatiga marcó huellas de sangre,

Sus brazos vigorosos y robustos

Se doblan al cansancio, y en su boca

De amoratados labios, surge el mudo

Gesto de la impotencia y de la rabia,

Tras la sonrisa del esclavo, oculto.

¡Grandes vencidos por la ley injusta!

Mal aherrojados al presente impuro,

Pugnan, en vano,, por romper airados

De horrible esclavitud el fuerte yugo.

¿Qué piden? Sólo pan, sólo el sustento

Que dio Natura a cuanto vida tuvo.

Lo que no le falta al pájaro en el bosque,

Ni en su tallo a la flor, ni al diminuto

Gusano que en la tierra culebrea,

Ni aún a la fuerza en el breñal inculto.

¡Pan, sólo piden pan, y no lo encuentran!

Y son sus gritos, ecos moribundos

Que llegan a perderse entre la orgía

Con que el infame proclamó su triunfo.

 

¡Pasee indignación por los espacios!

Llegue hasta el pecho del esclavo mudo

Y desate su lengua a sus brazos

De ese vigor y soberano impulso

Capaz de derrumbar, ciego, pujante,

De la injusticia al señoril escudo;

Ponga en sus manos arma vengadora,

Señale en la cumbre a sus verdugos…

Ordene los ejércitos del hambre,

Los de ardiente mirada y ceño adusto,

Los que sienten el peso de la vida,

Los que miran sus hijos moribundos

Mientras oyen los gritos de la orgía

Que el vicio y el placer celebran juntos.

¡Avance la avalancha de harapientos,

La masa de explotados, que en confuso

Tropel se apresta a conquistar valiente

Un porvenir dignificado y justo!

Mientras al veros ríe el miserable

Juzgando su poder firme y seguro,

La Europa pensadora, vuestro paso

Contempla con afán y a vuestro impulso

Se siente renacer con nueva vida

Y funda si esperanza en vuestro triunfo.

¡Marchad, marchad! Atletas del progreso,

Eternos redentores, los fecundos

Mártires del trabajo, los rebeldes

Ante la infamia y el poder injusto.

¡Marchad, marchad!, allá lejos, aun lejos

Os brinda la esperanza en lo futuro,

Entre amores, consuelos y alegrías

La vida del derecho noble y justo.

¡Marchad, marchad los hijos del p rogreso;

Sea huracán vuestro potente impulso;

Y que arrasen los vientos populares

De indignación, el carcomido, inculto

Edificio social que con la sangre

Del paria, alzó su criminal influjo.

¡Marchad, marchad, ejércitos del hambre!

Seguid andando hacia el mañana, el triunfo

Allá os aguarda, gleba del pasado,

Esclavos del ayer, hoy moribundos

Y hambrientos proletarios. ¡Adelante!

¡Vuestra es la redención, vuestro es el mundo!

 

 

Belén Sárraga de Ferrero

1874

Valladolid


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