OH, LIBERTAD
¡Oh!,
libertad, fantasma de la vida,
astro de
amor a la ambición humana
el hombre
en su delirio te engalana,
pero
nunca te encuentra agradecida.
Despierta
alguna vez, siempre dormida
cruzas la
tierra, como sombra vana;
se te
busca en el hoy para el mañana,
viene el
mañana y se te ve perdida.
Cámbiase el
niño en el mancebo fuerte
y piensa
que te ve ¡triste quimera!
Con la
esperanza de llegar a verte
Ruedan los
años sobre la ancha esfera
y en el último
trance de la muerte
aun no
dice tu voz, ¡espera, espera!
Rosario de
Acuña
1 de
noviembre de 1850
Madrid

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