A LA VIDA
Huye el
tiempo veloz: La yerta mano
de la
severa edad en nuestra frente
graba
profundas huellas inclemente,
y el
oscuro cabello vuelve cano.
¡Desdichada
existencia! Triste y vano
afán de
ser feliz el alma siente,
y ¡ay! la
felicidad es solamente,
bello
ideal de pensamiento humano.
De una en
otra esperanza ansioso vuela
el mísero
mortal desde la cuna;
en la
vejez aguarda todavía:
y en pos
de más allá que inquieto anhela,
sin
encontrar jamás tregua ninguna,
le
sorprende feroz la muerte impía.
Antonia
Díaz Fernández de Lamarque
1827
Sevilla

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