TODOS VIENEN A
DARME CONSEJO…
Todos
vienen a darme consejo.
Yo estoy
dormido junto a un pozo.
Todos se
acercan y me dicen:
-La vida
se te va,
y tú e
tiendes en la yerba,
bajo la
luz más tenue del crepúsculo,
atento
solamente
a mira
cómo nace
el
temblor del lucero
o el
pequeño rumor
del agua,
entre los árboles.
Y tú te
tiendes sobre la yerba:
cuando ya
tus cabellos
comienzan
a sentir
más cerca
y fríos que nunca,
la
caricia y el beso
de la
mano constante
y sueño
de la luna.
Y tú te
tiendes sobre la yerba:
cuando
apenas si puedes
sentir en
tu costado
el húmedo
calor
del grano
que germina
y el
amargo crujir
de la
rosa muerta.
Y tú te
tiendes sobre la yerba:
cuando
apenas si el viento
contiene
su rigor,
al mirar
en ruina
los muros
de tu espalda,
y, el
sol, ni se detiene
a
levantar tu sangre del silencio.
Todos se
acercan y me dicen:
-Tú
duermes en la tierra
y tu
corazón sangra
y sangra,
gota a gota
ya sin
dolor, encima de tu sueño,
como en
lo más oscuro del jardín, en la noche,
ya sin
olor, se muere la violeta-.
Todos
vienen a darme consejo.
Yo estoy
dormido junto a un pozo.
Sólo, si
algún amigo mío
se
acerca, y, sin pregunta
me da un
abrazo entre las sombras:
lo llevo
hasta asomarnos
al borde,
juntos, del abismo,
y, en sus
profundas aguas,
ver
llorar a la luna y su reflejo,
que más
tarde ha de hundirse
como
piedra de oro,
bajo el
otoño frío de la muerte.
Emilio
Prados
4 de
marzo de 1899
Málaga

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