LA HORA
Tómame ahora que aún
es temprano
y que llevo dalias
nuevas en la mano.
Tómame ahora que aún
es sombría
esta taciturna
cabellera mía.
Ahora, que tengo la
carne olorosa,
y los ojos limpios y
la piel de rosa.
Ahora que calza mi
planta ligera
la sandalia viva de
la primavera.
Ahora que en mis
labios repica la risa
como una campana
sacudida a prisa.
Después… ¡oh, yo sé
que nada de eso más
tarde tendré!
Que entonces inútil
será tu deseo
como ofrenda puesta
sobre un mausoleo.
¡Tómame ahora que aún
es temprano
y que tengo rica de
nardos la mano!
Hoy, y no más tarde. Antes
que anochezca
y se vuelva mustia la
corola fresca,
hoy, y no mañana. Oh amante,
¿no ves
que la enredadera
crecerá ciprés?
Juana de Ibarbourou
8 de
marzo de 1892
Melo –
Uruguay

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