DE DOS PENAS QUE HA
QUERIDO
De dos
penas que ha querido
dar amor
a un desdichado,
mayor que
ser olvidado
es el ser
aborrecido;
que el
que olvida, aquel olvido
en amor
puede volver,
mas quien
llega a aborrecer,
cuando se
venga a acordar
será para
maltratar,
que no
para bien querer.
El olvido
es privación
de la
memoria importuna;
consiste en
mala fortuna,
pero no
es mala intención;
mas quien
ciego de pasión
contra
ley natural
aborrece
en caso igual,
más que
olvido es el desdén
pues
sobre no querer bien
esta
deseando mal.
Y si, en
fin, aborrecer
es
agraviar, bien se infiere
que el
que ingrato aborreciere
está
cerca de ofender,
y si hay
quien quiera querer
ser antes
aborrecido,
tome por
suyo el partido,
que si me
han de maltratar
por no
verme despreciar,
quiero
anegarme en olvido.
María de
Zayas
12 de
septiembre de 1590
Madrid

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