LOS EXTRAÑOS
RETRATOS
Ahora que
estamos solos,
infancia
mía,
hablemos,
olvidando
un momento
los
extraños retratos
que nos
hicieron.
Hablemos de
lo que tú y yo,
por no
tener ya nada,
sabemos.
Que esa
solitaria noche mía
no ha
tenido gracia
del
comienzo,
y entré
en la danza oscura de mi estirpe
como un
joven tristísimo
en un
lienzo.
Mi imagen
sucesiva no me habita
sino como
un oscuro
remordimiento,
sin poder
distinguir siquiera
qué de mi
pan o de mi vino
invento.
En el
oscuro cuarto en que levanto
la mano
con un gesto
polvoriento,
donde no
puedo entrar, allí me miras
con tu
traje y tu terco
fundamento,
y no sé
si me llamas o qué quieres
en este
mutuo, extraño
desencuentro.
Y a veces
me parece que me pides
para que
yo te saque
del
silencio,
me buscas
en los árboles de oro
y en el
perdido parque
del
recuerdo,
y a veces
me parece que te busco
a tu
tranquila fuerza
y tu
sombrero,
para que
tú me enseñes el camino
de mi
perdido nombre
verdadero.
De tu
estrella distante, aparecida,
no quiero
más la luz tan triste
sino el
Cuerpo.
Ahonda en
mí. Encuéntrame.
Y que tu
pan sea del día
nuestro.
Fina
García Marruz
28 de
abril de 1923
La Habana
– Cuba

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