EL VIEJO
En una
esquina del café sonoro de murmullos confusos
un
anciano sentado se inclina sobre la mesa,
leyendo
un periódico, sin compañía.
Y en el
ocaso de su miserable senectud
piensa cuán
poco gozó en los años
cuando
tuvo la fuerza y el verbo y la belleza.
Sabe que
está muy viejo, y lo siente, y lo ve.
Y, sin
embargo, le parece que la juventud
fue ayer.
¡Corto intervalo, corto!
Y piensa
en qué forma lo embaucó la prudencia,
cómo de
ella se fió y qué locura
cuando la
engañadora le decía: “Mañana.
Tienes todo
tu tiempo”.
Se acuerda
de los impulso que detuvo y cuántas
delicias
sacrificó. Ocasiones perdidas
que burla
ahora su prudencia insensata.
…A fuerza
de rumiar pensamientos y recuerdos
el vértigo
lo invade. Y se duerme
inclinado sobre la mesa del café.
Constantino
Kavafis
29 de
abril de 1863
Alejandría
– Egipto

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