ROMANCE AMOROSO
A lágrimas
y a silencios
reducida,
Elisio, el alma,
modo le
falta a la queja,
de
referirse mis ansias.
No tiene
la voz acento,
no
encuentra el labio palabras;
toda la
pena lo oprime,
todo el
dolor lo embaraza.
La causa,
¡ay de mí!, es tan triste,
es tan
fuerte la desgracia,
que no
mata padecida
porque
mate imaginada.
Los suspiros
desde el pecho
tiernísimamente
exhalan
fuego, que
a los ojos míos
comunica
en vivas llamas.
Estos de
mis sentimientos
verás y
extremos declaran;
atiende,
Elisio, a mis ojos,
pregúntales
lo que pasa.
Mas el corazón te envían,
no saben
decirte nada;
no es
mucho que aquesta vez
le falten
lenguas al agua.
Mi afecto,
amigo, te explique
la
desdicha más extraña,
que si ha
de volver al pecho
no
importa del pecho salga.
No para
buscarme alivios,
para
negociarme lástimas
dispensa
mi mal conmigo;
que en
razones mal formadas
yo
propio, ¡Ay, cielo! Te informe;
valor y
aliento me falta,
que expiró,
¡terrible lance!,
la generalmente amada.
Feliciana
Enriquez de Guzmán
1569 –
1644
Sevilla

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