A LA ESPERA DE LA
OSCURIDAD
Ese instante
que no se olvida
tan vacío
devuelto por las sombras
tan vacío
rechazado por los relojes
ese pobre
instante adoptado por mi ternura
desnudo
desnudo de sangre de alas
sin ojos
para recordar angustias de antaño
sin
labios para recoger el zumo de las violencias
pedidas
en el canto de los helados campanarios.
Ampáralo
niña ciega de alma
ponle tus
cabellos escarchados por el fuego
abrázalo
pequeña estatua de terror.
Señálale el
mundo convulsionado a tus pies
A tus
pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes
de pavor frente al futuro
Dile que
los suspiros del mar
Humedecen
las únicas palabras
por las
que vale vivir.
Pero ese
instante sudoroso de nada
acurrucado
en la cueva del destino
sin manos
para decir nunca
sin manos
para regalar mariposas
a los
niños muertos.
Alejandra
Pizarnik
29 de
abril de 1936
Avellaneda
– Argentina

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