viernes, 16 de enero de 2026

HAY CORAZONES SIN DUEÑO...

 

HAY CORAZONES SIN DUEÑO…

 

Hay corazones sin dueño

que no tuvieron nunca la oportunidad

de regir como un péndulo casi atroz

el laborioso espasmo de la carne.

 

Hay corazones de repuesto,

que esperan sabiamente

o por quién sabe qué mandato

el momento de asumir su locura.

 

Hay corazones sobrantes

que se descuelgan como puños de contrabando

desde la permanente anomalía

de ser un corazón.

 

Y hay también un corazón perdido,

una campana de silencio,

que nadie sin embargo ha encontrado

entre todas las cosas perdidas de la tierra.

 

Pero todo corazón es un testigo

y una segura prueba

de que la vida es una escala inadecuada

para trazar el mapa de la vida.  

 

Roberto Juarroz

15 de octubre de 1925

martes, 13 de enero de 2026

NI RAZÓN NI PALABRA

 

NI RAZÓN NI PALABRA

 

Cada noche los sueños inmolan tu pena y tu culpa

de frente al olvido

a la pregunta y la canción inexcusable

 

es necesario empaparse herirse hundirse

buscar el estallido hasta decir: perdón no soy el mismo

pero el fuego desgrana tus razones de tierra

debes perder la luz plena

los motivos de la victoria

agrio pesado cruel

la ciudad te vuelca te vacía

corazón vacío

miseria burbujeante

no es preciso razón ni palabra

para este airado hogar

que nadie después sume su nieve o su festejo

en cambio y permanencia

en nube recia

en la libre mano

y el cabalgar del sueño.

 

Edgar Bayley

15 de diciembre de 1919

Buenos Aires - Argentina

sábado, 10 de enero de 2026

EL CÉLEBRE OCÉANO

 


EL CÉLEBRE OCÉANO

 

El mar decía a sus olas

hijas mías volved pronto

yo veo desde aquí las esfinges en equilibrio sobre el alambre

veo una calle perdida en el ojo del muerto

hijas mías llevad vuestras cartas y no tardéis

cada vez más rápidos los árboles crecen

cada vez más rápidas las olas mueren

los récord de la cabeza son batidos por los brazos

los ojos son batidos por las orejas

sólo las voces luchan todavía contra el día

 

creéis que oye nuestras voces

el día tan maltratado por el océano

creéis que comprende la plegaria inmensa de esta agua que cruje

sobre sus huesos

 

mirad el cielo muriente y las virutas del mar

mirad la luz vacía como aquel que abandonó su casa

el océano se fatiga de cepillar las playas

de mirar con un ojo los bajos relieves del cielo

con un ojo tan casto como la muerte que lo aduerme

y se aduerme en su vientre

 

el océano ha crecido de algunas olas

el seca su barba

estruja su casaca confortable

saluda al sol en el mismo idioma

ha crecido de cien olas

 

esto se debe a su inclinación natural

tan natural como su verde

más verde que los ojos que miran la hierba

la hierba de conducta ejemplar

 

el mar ríe y bate la cola

ha crecido de mil olas.

 

Vicente Huidobro

10 de enero de 1893

Santiago – Chile

viernes, 9 de enero de 2026

DECLARACIÓN HERÁLDICA

 


DECLARACIÓN HERÁLDICA

 

Señora de mis pobres homenajes

débote amor aunque me ultrajes.

Góngora

 

Soñé que te encontrabas junto al muro

glacial donde termina la existencia,

paseando tu magnifica opulencia

de doloroso terciopelo oscuro.

 

Tu pie, decoro del marfil más puro,

hería, con satánica inclemencia,

las pobres almas, llenas de paciencia,

que aún se brindaban a tu amor perjuro.

 

Mi dulce amor, que sigue sin sosiego,

igual que un triste corderito ciego,

la huella perfumada de tu sombra,

 

buscó el suplicio de tu regio yugo,

y bajo el raso de tu pie verdugo

puse mi esclavo corazón de alfombra.


Julio Herrera y Reissig

9 de enero de 1875

Montevideo (Uruguay)

domingo, 4 de enero de 2026

COMBATE NAVAL

 


COMBATE NAVAL

 

Flamean en el aire los gallardetes

sobre el vientre vacío de inflados foques

y aúna el centelleo de sus estoques

la vanguardia marina de los cadetes.

 

Repercute en el pomo de los floretes

la arterial valentía con claros choques,

y en el salón distante suenan los toques

de un hipnótico dúo de clarinetes.

 

Y comienzan de pronto las desazones:

Más alto que el reflejo de los cañones

se extienden en la bruma los catalejos;  

 

y más alto que el humo del carbón de hulla

alza el clarín su grito, y el bronce aúlla

a la mancha de sangre que ve de lejos.

 

Horacio Quiroga

31 de diciembre de 1878

Buenos Aires – Argentina

domingo, 28 de diciembre de 2025

MAS NO SUPIERON NUNCA

 


MAS NO SUPIERON NUNCA…

 

Mas no supieron nunca

que nos amamos,

y la fuente que llora

solitaria en la sombra

nunca vio reflejarse nuestra dicha

en la dulzura inmóvil de sus ondas.

 

La galería sueña con sus viejos retratos

en marcos de oro, y con sus paisajes

de monterías invernales,

donde hay un dulce ciervo que brama porque un perro

hinca furiosamente los colmillos

en sus ijares espumosos,

pero la galería que duerme desde el tiempo

de aquellas cacerías en la Sierra

nunca supo que nos amamos.

 

El comedor se alumbra con los pámpanos

de la parra que escala los balcones.

Se perfuma en un hálito de fruteros repletos

de fresas, de manzanas y de peras,

y el viejo aparador de caoba se yergue

en la severidad de hace cien años,

mas nunca supo, envuelto en el vaho otoñal,

que nos amamos.

 

Subíamos  riendo la escalera

hasta llegar al palomar todo blanco.

El patio parecíanos entonces algo triste.

Los rayos en las vagas madreselvas

diríanse un enjambre de irritadas abejas.

El olor del invierno persistía

en los abandonados corredores.

 

La sombra de las hojas se movía en los muebles

enfundados del gran comedor solitario.

Bajo aquel cielo azul de primavera,

en aquel palomar completamente blanco,

solos, entre aleteos y arrullos de palomas,

desnudos y tendidos sobre el sol nos amamos.

 

Ricardo Molina

28 de diciembre de 1916

Puente Genil (Córdoba)

viernes, 26 de diciembre de 2025

NOSTALGIA DE LO PRESENTE

 


NOSTALGIA DE LO PRESENTE

 

Suspiro por las cosas presentísimas,

y no por las que están en lontananza:

por tu amor que me cerca,

tu vida que me abraza,

por la escondida esencia

que por todos mis átomos me embriaga.

 

Suspiro por el fuego que secreta-

mente consume mi alma,

por la sutil presencia

que el hondo abismo de mi ser alcanza,

sin que fuerza del cielo ni la tierra

pudiesen disiparla.

 

Nostalgia de lo más presente…, angustia

de no poder captar la luz cercana;

inmenso anhelo del abrazo mismo

que ya va taladrando las entrañas.

 

¡Oh miserable angustia de buscar lo presente

y morirse de sed mientras los labios

tocan la faz del agua!

 

Amor, la tierra dulce

ya me va pareciendo tan liviana,

que se desprende de los ojos mudos

desnuda de color y resonancia,

y no encuentra el sentido

línea donde posarse la mirada…

La tierra, amor, la tierra

se ha tomado hace mucho tan liviana,

que sola se desprende de los ojos

hacia un tedioso abismo en la distancia.  

 

Ya los cambiantes lagos de mi pueblo,

las ágiles montañas,

los gloriosos crepúsculos ardientes,

la música olvidada,

el arrullo de aquellos senderillos,

no tienen resonancia,

ni hay dulce faz sobre la faz del mundo

que haga temblar el alma de mi alma.

 

Una sola presencia es la que anhelo,

y la poseo todas enmismismada;

un solo amor, y es mío;

un abrazo, y en él estoy atada!

Y en el sentido frío

y el corazón de hielo, se dilata

un mundo desprovisto de sentido,

de luz, color y forma…; y en el alma,

otro desierto helado

donde estás tú…, bajo mi vida exhausta,

que sostienes y alientas,

que iluminas y abrazas,

y angustias con anhelos imposibles,

y que no te conoce… y que te ama!

 

Concha Urquiza

24 de diciembre de 1910

Morelia – México

martes, 23 de diciembre de 2025

¡OH TRISTE COCHE VIEJO, QUE EN MI MEMORIA RUEDAS!

 


¡OH TRISTE COCHE VIEJO, QUE EN MI MEMORIA RUEDAS!

 

¡Oh triste coche viejo, que en mi memoria ruedas!

¡Pueblo, que en un recodo de mi alma te pierdes!

¡Lágrima grande y pura, lucero que te quedas,

temblando en la colina, sobre los campos verdes!

 

Verde el cielo profundo, despertaba el camino,

fresco y fragante del encanto de la hora;

cantaba un ruiseñor despierto, y el molino

rumiaba un son eterno, rosa frente a la aurora.

 

-Y en el alma, un recuerdo, una lágrima, una

mano alzando un visillo blanco al pasar un coche…

la calle de la víspera, azul bajo la luna

solitaria,  los besos de la última noche

 

¡Oh triste coche viejo, que en mi memoria ruedas!

¡Pueblo, que en un recodo de mi alma te pierdes!

¡Lágrima grande y pura, lucero que te quedas,

temblando, en la colina, sobre los campos verdes!

 

Juan Ramón Jiménez

23 de diciembre de 1881

Moguer (Huelva)

 

lunes, 22 de diciembre de 2025

SIEMPRE A TI

 


SIEMPRE A TI

 

A ti, tan sólo a ti, canta mi lira:

ahogar quiero la voz de mi garganta,

peor es en vano, que por ti suspira,

y trémula de amor tu nombre canta.

 

Perdona, sí, mi sueño y mi delirio;

perdona tanto amor, tanta ternura;

mi alma expira en los brazos del martirio

y canta, como el cisne, su amargura.

 

Bien sé que tú no escuchas mis querellas,

bien sé que tú a mi amor llamas quimeras,

y con tus plantas inclemente huellas

la casta flor de mi pasión primera.

 

Comprendo que tu amor que tanto anhelo

es sueño de mi loca fantasía,

porque nunca el gusano llega al cielo,

nunca se une la noche con el día.

 

Yo sé que la desgracia me acompaña

y sé que tu existencia es de ventura;

ninguna nube tu horizonte empaña

y yo bebo la hiel de la amargura.

 

Mas, ¿qué quieres que haga, dicha mía,

si el triste corazón nunca te olvida,

si en ti piensa mi loca fantasía

y enlazada a la tuya está mi vida?

 

¡La voluntad!... ¡Palabra mentirosa!

¡Quimérico poder del albedrío!

Yo siento que me impulsa poderosa

la mano helada del destino impío.

 

Si mientras lucho más por olvidarte

crece más de mi amor al ansia fuerte!

¡Si aunque yo no lo quiera he de adorarte!

¡Si te he de amar, mi bien, hasta la muerte!

 

El llanto amargo que por ti derramo

crece de mi amor el vivo fuego.

Mientras más me desprecias, más te amo;

mientras más me desdeñas, más te ruego.

 

Bien sé que con mi amor te causo enojos,

sé también, que tú nunca has de quererme,

y que jamás tus celestiales ojos

amorosos y tiernos han de verme.

 

Mas no por eso de mi amor la llama

se extingue como chispa pasajera,

de tu desdén el rayo más la inflama

y se convierte en espantosa hoguera.

 

Que no es mi amor ligero sentimiento

que dura sólo lo que dura un día,

la esencia es de mi propio pensamiento

y el ambiente vital del alma mía.

 

¡Si pudiera olvidarte! ¡Si pudiera

borrar del pensamiento tu memoria,

ha largo tiempo que arrancado hubiera

la página más triste de mi historia!

 

¡Mas no!... Si yo jamás quiero olvidarte,

aunque me cause tu desdén dolores!

¡Yo siempre quiero con locura amarte,

y morir cuando mueran mis amores!

 

Yo no quiero las sombras del olvido

del alma que muere fúnebre sudario;

por más que el corazón solloce herido,

quiero tocar la cumbre del calvario.

 

Despréciame; aborrece, si lo quieres,

este amor que encendiste, vida mía,

el triste corazón que siempre hieres

morirá bendiciendo su agonía.

 

Por eso siempre a ti vuela mi acento,

por eso el alma con amor te nombra;

quiero regar tus huellas con mi llanto,

y quiero darte mi alma por alfombra.

 

Manuel Gutiérrez Nájera

22 de diciembre de 1859

Ciudad de México - México

YO QUISIERA TENER LAS VOCES

 


YO QUISIERA TENER LAS VOCES

 

Yo quisiera tener las voces

las que sirven para decir amor.

La voz de la madre que desde la ventana

¡adiós! Dice al hijo que se va al mar.

--Y la voz de la madre, que desde la puerta,

¡bienvenido seas! Dice al hijo que viene del mar—

Y también al hombre, o al amante.

Para decir amor tiene que haber voces como de bosque

o de río en cascada, y aun otras

suaves como una piel suave.

La voz de Francisco para decir amor a toda cosa

y voces de amor carnal, casi suspiros.

Y al final, cuando tuviera todas las voces,

--¡adiós, enamorada mía, que vas a mondar

arroz a las lagunas; adiós, dama de Duino

que lloras lágrimas de oro y encaje de Venecia!—

al final, digo, ser dueño de esa voz secreta

que solamente un oído escuche,

que viene como viene la noche,

sin saber de donde

poniéndose su blusa de estrellas.

 

Álvaro Cunqueiro

22 de diciembre de 1911