TODOS MENTIMOS
Quisimos hacer
del mundo un lugar mejor
pero
todos mentimos.
Luchamos contra
el poder con humildad,
entrega,
inteligencia
y la
suerte del inocente.
Las
mentiras del enemigo nos invadieron, su lenguaje
disminuyó
nuestras filas,
nos
colocaron unos contra otros,
tocaban a
los amantes, confundiendo
quiénes éramos
y por qué.
Y nosotros
mentimos sobre ellos, alegando
que eran
narcotraficantes y asesinos,
que sus
alimentos estaban envenenados
y sus
calles no eran seguras.
Después mentimos
sobre nosotros mismos
sembrando
graves dudas, poniendo trampas terribles.
Por supuesto
que le mentimos a la CIA
y a los
torturadores.
Pero también
a nuestros padres, a nuestros hijos
y a todos
aquellos que deseaban de nosotros
la
verdad.
Mentimos por
omisión, convencidos de que teníamos
que
ocultar las contradicciones.
La verdadera
historia solo podía beneficiar
a los que
anhelaban destruir el sueño,
a los que
nos querían muertos.
Las cuentas
saldarían más tarde.
Mentimos
para proteger a los nuestros y justificar
que no
nos protegíamos.
Mentimos a
cerca de la necesidad de conocer lo esencial,
repetíamos
como papagayos las palabras de nuestros líderes,
incluso
cuando fingían no haber cometido ningún genocidio.
No cuestionamos
la desaparición de él,
las cien
puñaladas en el cuerpo de ella,
seguimos
a nuestros guías que nos mentían,
y
entonces mentíamos a nosotros mismos:
el dolor
que cambió nuestras moléculas.
Hasta que
luego nos convertiríamos en la promesa
que no
cumpliríamos, en un fantasma agotado
y
destinado a vagar con los ojos huecos:
la
mentira que volvería a rondar un sacrificio
demasiado
grande para ser nombrado.
Margaret Randall
6 de
diciembre de 1936
Nueva York
- EEUU
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
poesia