IV
LO INEVITABLE
“¿Tendrás
valor?” –pregunta al joven el anciano--.
En el
desierto toda comida amarga;
todo
camino es duro; toda hora de penas.
--Como el
árbol, erguido, veré la racha.
--¿Tendrás
valor, mancebo? Para el hombre en exilio
toda
diestra de prójima se torna en garra.
El odio, la
calumnia te zuzarán sus perros.
--La
alquilona traílla no muerde, ladra.
--¿Y
cuándo entre las brumas del tiempo y del espíritu
recuerdas
tus azules bellas montañas;
tu madre;
tus hermanos, tus mejores amigos?
--Entornando
los ojos veré mi patria.
--Cuando
en noches de luna, amorosas parejas
mires, que
dan al viento risas y charlas,
tu
corazón de amante, ¿quedará indiferente?
¿no
lanzará un suspiro, no dirá nada?
¿No
evocará el recuerdo de unos divinos ojos
y de una
cabellera longa y castaña?
El mozo
no responde. Sus pupilas se nublan.
--Vete,
--le dice el viejo--. Ya conoces las lágrimas.
Rufino
Blanco Fombona
17 de
junio de 1874
Caracas –
Venezuela

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