miércoles, 3 de junio de 2026

MARIPOSA NOCTURNA

 


MARIPOSA NOCTURNA

 

¿Quién podría abrazarte, diosa oscura,

quién osaría acariciar tu cuerpo

o respirar el aire de la noche

por entre el pelo pardo de tu cara?..

 

¡Ah!, ¿quién te enlazaría cuando pasas

sobre la frente como un soplo y zumba

la estancia sacudida por tu vuelo

y quién podría ¡sin morir! Sentirte

temblar sobre los labios detenida

o reír en la sombra, descubierto,

cuando tu manto azota las paredes?...

 

¿Por qué venir a la mansión del hombre

si no se es de su carne ni se tiene

voz ni se puede comprender los muros?

 

¿Por qué traer la ciega noche extensa

que no cabe en el cáliz de los límites…

 

Desde el tácito aliento de la sombra

que la floresta tiende en las vertientes

-quebrada roca, imprevisible musgo-,

 

desde troncos o lazos de lianas,

desde la voz lasciva del silencio

vienen los ojos de tus alas lentas.

 

Da la datura su canción nocturna

que trasciende al compás que va la hiedra

ascendiendo hacia el talle de los árboles

cuando el crótalo arrastra sus anillos

y leves voces laten en gargantas

entre el cieno que nutre al lirio blanco

mirado por la noche intensamente…

 

Sobre montes velludos, sobre playas

donde las olas blancas se deshojan

la soledad tendida está a tu vuelo…

 

¿Por qué traes a la alcoba,

a la ventana abierta, confiada, el terror?...

 

Rosa Chacel

3 de junio de 1898

Valladolid

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