JUNIO
Abrazado a
tu tierra,
cuerpo en
flor,
a tus
praderas para galoparlas,
junio
entraría en nosotros como la luz
entre
estos pinos.
Entraría radiante,
viniendo yo no sé
de dónde,
pero cierto como un brazo de aurora,
y ya no
habría hora triste ni momento
malo.
En nuestros
brazos tiene el tiempo
su
dimensión más ancha, y para dar consuelo
y nos
sentimos solos, bastaría
con la
certeza de tu cuerpo aquí,
como una
flor que empuja o, más bien, como
aquel
temblor de los cañaverales.
Y desde
qué tristeza hemos venido,
desde qué
infancia que nos han quitado.
Si bajo nuestra
tierra está la tierra extensa,
la que
pisaron otros hombres
con paso
fiel o con melancolía,
yo quisiera
decirte, preguntarte,
como a mí
mismo me pregunto,
si en esta
tierra extensa no ha quedado algo
nuestro,
un pasado
de niños tristes bajo la lluvia,
algo, en fin,
donde tú y yo vivimos,
donde hemos
existido tú y yo ajenos, distantes
echados al
olvido duramente,
antes que
en nuestro pecho a un tiempo entraran
este junio
radiante, esta otra vida.
Carlos
Sahagún
4 de
junio de 1938
Onil
(Alicante)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
poesia