miércoles, 3 de junio de 2026

Y TÚ AMOR MÍO...

Y TÚ AMOR MÍO…

 

Y tú amor mío, ¿agradeces conmigo

las generosas ocasiones que la mar

nos deparaba de estar juntos? ¿Tú te acuerdas,

casi en el tacto, como yo,

de la caricia intranquila entre dos maniobras

del temblor de tus pechos

en la camisa abierta cara al viento?

 

Y de las tardes sosegadas,

cuando la vela débil como un moribundo

nos devolvía a casa muy despacio…

Éramos como huéspedes de la libertad,

tal vez demasiado hermosa.

 

El azul de la tarde,

las húmedas violetas que oscurecían el aire

se abrían

y volvían a cerrarse tras nosotros

como la puerta de una habitación

por la que no nos hubiéramos

atrevido a preguntar.

                                  Y casi

nos bastaba un ligero contacto,

un distraído cogerte por los hombros

y sentir tu cabeza abandonada,

mientras alrededor se hacía triste

y allá en tierra, en la penumbra

parpadeaban las primeras luces.

 

Carlos Barral

2 de junio de 1928

Barcelona


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