YO NO RECUERDO
SINO EL SABOR DE LA DUDA…
Yo no
recuerdo sino el sabor de la duda como un alud de fresa
sobre las
blandas escamas de mi boca.
He olvidado
el lugar donde las nieves más azules consiguen resistirse
a su
abandono.
He olvidado
ya hace tiempo la dócil lentitud de los molinos.
Mucho
antes de la hora de los vagabundos, y a través de arboledas heladas,
caminé
largamente hacia la mansedumbre. Busqué los prados donde pastan
los bueyes
más antiguos.
Rocas más
amarillas que el silencio puse sobre mi incertidumbre.
Rocas más
dilatadas que algodón.
Y no quedó
otra cosa que la duda fluyendo dulcemente, como nata derretida.
Yo no sé
si, después de la muerte, alguien vendrá a dormirme con leyendas aprendidas en
lugares lejanos.
Yo no sé si
el aguacero de la nada apagará los hornos de la mendicidad.
Pero es
seguro que palabras absolutas, más absolutas que vasijas de aceite derramadas,
me estarán esperando al otro lado del olvido.
Y entre
esas voces acuñadas sobre moldes de arcilla y certidumbre,
mi voz
sonará extraña como tomillo arraigado en las cuestas del amor.
Mi voz será como un paréntesis de duda.
Julio
Llamazares
28 de
marzo de 1955
Vegamián
(León)

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