SERENATA
Como la
voz de un muerto que cantara
desde el
fondo de su fosa,
amante,
escucha subir hasta su retiro
mi voz
agria y falsa.
Abre tu
alma y tu oído al son
de mi
mandolina:
para ti
he hecho, para ti, esta canción
cruel y
zalamera.
Cantaré tus
ojos de oro y de onix
puros de
toda sombra,
cantaré
el Leteo de tu seno, luego el
de tus
cabellos oscuros.
Como la
voz de un muerto que cantara
desde el
fondo de su fosa,
amante,
escucha subir hasta tu retiro
mi voz
agria y falsa.
Después loare
mucho, como conviene,
a esta
carne bendita
cuyo
perfume opulento evoco
las
noches de insomnio.
Y para
acabar cantaré el beso
de tu
labio rojo
y tu
dulzura al martirizarme,
¡Mi ángel,
mi gubia!
Abre tu
alma y tu oído al son
de mi
mandolina:
para ti
he hecho, para ti, esta canción
cruel y
zalamera.
Paul
Verlaine
30 de
marzo de 1844
Metz –
Francia

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