LA CASA
Yo sé que
sigue allí.
Si la memoria
se acerca
sin querer a las riberas
de aquel
tiempo que grita en el silencio
de los días
perdidos, se levanta
otra vez
en mi pecho el antiguo dolor,
la
profunda caricia del incendio
que
cantaba en el centro de un verano
vibrante,
de unos meses extendidos
sobre la
tierra aquella, tan lejana.
Heridas de
la luz, caminos lentos
por los
que anduvo un cuerpo, una alegría,
un temor
que creció bajo los ojos
de
cualquier madrugada.
Ahora regreso
a la casa
de entonces. Allí siguen
los
objetos que oyeron el sonido
de
nuestra soledad en la penumbra
de
aquella habitación, el viejo lecho
en que
ardieron los astros, los minutos
que se
fueron cayendo de tus manos.
Y afuera
sigue el sol, y el árbol solo
anclado
en el calor del mediodía.
Eloy
Sánchez Rosillo
24 de
junio de 1948
Murcia

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