VALS
Yo toco el odio como
pecho diurno,
yo sin cesar, de ropa
en ropa vengo
durmiendo lejos.
No soy, no sirvo, no
conozco a nadie,
no tengo armas de mar
ni de madera,
no vivo en esta casa.
De noche y agua está
mi boca llena.
La duradera luna
determina
lo que no tengo.
Lo que tengo está en
medio de las olas.
Un rayo de agua, un día
para mí:
un fondo férreo.
No hay contratar, no
hay escudo, no hay traje,
no hay especial
solución insondable,
ni párpado vicioso.
Vivo de pronto y
otras veces sigo.
Toco de pronto un
rostro y me asesina.
No atengo tiempo.
No me busquéis
entonces descorriendo
el habitual hilo
salvaje o la
sangrienta
enredadera.
No me llaméis: mi
ocupación es esa.
No preguntéis mi
nombre ni mi estado.
Dejadme en medio de
mi propia luna,
en mi terreno herido.
Pablo Neruda
Cuadro: "El baile de la vida" de Edvard Munch

No hay comentarios:
Publicar un comentario
poesia